Epistolar

Epistolar

Antología de lo íntimo
Държава Аржентина
Език ES
Епизоди 215
Последен 09.09.2026

Epistolar es un podcast dedicado a recuperar el arte de escribir cartas, una práctica que parece haber quedado en el pasado. Artistas ponen voz y sentimiento a misivas de distintas épocas y temáticas. En un contexto de inmediatez, el programa reivindica el valor de la palabra pausada y la reflexión. La idea original es de Diego Jemio y Tomás Sprei, con música de Leandro Lombardo y José Ferrufino.

Епизоди

  • Carta de Amaya Forch sobre violación, aborto y maternidad (Lee Fernanda Paz) 09.09.2026 7мин
    Algunas cartas -y en Epistolar grabamos muchas de ellas- cuentan algo que ocurrió. Otras tantas se atreven a preguntar qué habría pasado si las cosas hubieran sido de otra forma. En una carta publicada en el diario El Mercurio, la actriz y cantante chilena Amaya Forch cuenta que hace 30 años fue víctima de una violación. Pero no cuenta solo eso. Lanza preguntas sin respuestas, profundamente incómodas, que todavía hoy interpelan a la sociedad chilena. ¿Qué habría pasado si esa noche hubiera quedado embarazada? ¿Habría podido llevar adelante ese embarazo? ¿Habría reído o llorado al momento de parir? ¿Habría podido contarle algún día a ese hijo quién era su padre? ¿Y qué habría significado para ese niño saber que era hijo de un violador? También recuerda que entonces vivía en Londres y que allí encontró un respaldo legal y humano que le permitió atravesar aquel momento. Y que, al regresar a Chile, sintió que ese respaldo no existía de la misma manera. Su carta habla de una violación, de un posible embarazo, del aborto, de la culpa, de la maternidad. Y también dialoga con una iniciativa presentada este año por parlamentarios chilenos, que propone que las mujeres escuchen los latidos del embrión antes de interrumpir el embarazo. Lee la actriz Fernanda Paz.***Señor Director:Quisiera invitarlo a escuchar mi corazón y el de demasiadas mujeres. Hace 30 años viví un infierno en manos de un hombre cuyo rostro decidí olvidar. Con los años aprendí a convivir con el dolor, volví a confiar y he sido feliz. No obstante, hay preguntas que hoy vuelven a aparecer. Esa noche pude haber quedado embarazada. ¿Habría sido capaz de soportarlo? ¿Habría reído o llorado en el parto? ¿Mis constantes lágrimas habrían marcado a mi hijo? ¿Me habría sentido culpable como madre? ¿Qué cruz habría cargado mi niño al saberse hijo de un violador? ¿Habría podido ocultarle la verdad? ¿Estaría condenada a mentirle a mi propio hijo para protegerlo desu origen? ¿Se parecería a su padre? ¿Vería la cara de esemonstruo en los ojos de mi niño? ¿Habría abortado? Vivía en Londres y ya en esa época en Inglaterra se entendía que el trauma de una mujer o niña por un embarazo por violación era mayor que el de un aborto. Ese respaldo humano y legal me daba algo de calma entre tanta angustia. No sé si lo habría hecho. Por suerte nunca lo sabré. No tuve que tomar esa decisión tan difícil en medio del tormento. Regresé a Chile. Necesitaba la contención de mi familia para seguir viviendo. Pero, ¿y si hubiese estado embarazada? No habría regresado. No a un país donde la moral castigadora era más fuerte que el dolor de tantas mujeres y niñas. No donde me tratarían de asesina cuando me estaba aferrando a la poca vida que sentía me quedaba. Hoy la violación es una de las tres causales que permiten que en nuestro país sí se pueda terminar un embarazo de manera legal. Paradójicamente hoy existe un proyecto de ley que quiere obligar a la mujer a escuchar el latido del corazón del embrión para así hacerla sentir culpable y ojalá lograr que desista de abortar. “Escucha su corazón” se presenta como un acto de amor a la vida, pero no es más que un acto cruel de desprecio hacia la mujer. De solo pensarlo se me parte el alma. ¿Qué moralina retrógrada es esa que pretende calificar nuestro sufrimiento y decirnos cómo debemos lidiar con el espanto vivido? Espanto de sociedad que pretenden construir. El tiempo es un aliado en la sanación. Los señores diputados podrían usar el suyo para crear leyes que nos den más seguridad a las mujeres, leyes que nos hagan sentir protegidas, no atacadas. No más de lo que ya somos.
  • Carta de Ninon de Lenclos sobre la infidelidad y el deseo (Lee María Bernal) 26.08.2026 7мин
    Viajemos un poco en el tiempo, en el espacio y, principalmente, en las costumbres de la época. Francia. Siglo XVII. En esa época, una mujer tenía pocas alternativas: podía ser esposa de alguien, viuda o monja. En ese contexto, Ninon de Lenclos eligió ser libre y amar sin tapujos. Ella era cortesana, escritora, mecenas y una de las mujeres más célebres del París de su tiempo. En su salón, recibía a intelectuales como Molière y un joven Voltaire, a quien le daba dinero para comprar libros. Era una mujer entregada a los grandes placeres. Para ella, el amor debía convertirse en cualquier cosa, menos en una prisión. Esta carta está dirigida al marqués Louis de Mornay y habla de infidelidad sin reproches convencionales. Si un amante se marcha, dice ella, quizá sea porque quien lo tenía a su lado olvidó mantener encendida la llama del deseo. Ninon no quiere esclavos. Quiere amantes. Hay algo más profundo detrás de esa filosofía. Ella descubre que su amante está enamorado de otra mujer. Entonces, la mujer que parece tener todas las respuestas sobre el amor se enfrenta a una pregunta que no puede resolver: ¿qué tiene la otra que ella no tiene? La estudia. Se compara con ella. Examina sus defectos, sus encantos, sus gestos. Intenta descubrir ese atractivo secreto que hace que un hombre deje de mirar a una mujer para mirar a otra. Y, por supuesto, fracasa. Tal vez porque el deseo, justamente, nunca se deja explicar. Lee la actriz María Bernal.***En Picpus, 23 de diciembre de 1650¿Es un crimen ser inconstante? Es, a lo sumo, un error necesario. Le he dicho mil veces que no quería encadenarle más que mediante los placeres. Es un amante lo que quiero, no un esclavo... Le pareceré muy indulgente. Siempre es culpa nuestra si nos son infieles; seguramente se nos olvidó añadir algunas flores a la cadena, que había que embellecer con todo el prestigio del amor, para hacerla eterna. Hablemos claro. Si la señorita D’Aubigné me roba su corazón, solo me culpo a mí misma. Hace mucho que descubrí el fuego secreto que le consume por ella. Me di cuenta incluso antes que usted,marqués. Alcanzamos la iluminación cuando tememos perder un objeto tan preciado en la vida. Lo confieso, he hecho lo imposible por retenerle; he convertido el conocimiento del carácter de la señorita D’Aubigné en un estudio personal. No he parado de compararme con ella. Nuestros defectos, nuestros encantos, todo lo he comparado mil veces; todo lo he calculado, combinado con vuestros gustos, con vuestro tipo de espíritu y de carácter. Pretendía descubrir ese atractivo secreto que hacía triunfar a mi rival; y digo más, tomarlo prestado, arrebatárselo, incluso, y combatirla con sus propias armas. Ya sea por amor propio, ya sea por falta de luces, no he logrado descubrirlo; pero eso no significa que no exista... La gracia, el atractivo, cambian tanto según las perspectivas que el espíritu mismo puede captar todos los matices... Es, pues, ese no sé qué que no se puede definir; esa nada, que sería todo para mí de haber conseguido adivinarla, y que un velo tupido me oculta sin cesar. ¡Ah! Cuando el amor me haya iluminado, quizá me haya esforzado en vano por rodearme del encanto que os atrae... Prefiero creerlo así, es un pesar menos para mi corazón; porque, pese a mi filosofía, os añoro, marqués; sí, le añoro como a los sueños llenos deencantos cuyos recuerdos son aún muy dulces, y que impotentes deseos no pueden restablecer. Quien puede dejar de gustar ha perdido el derecho a reprochar; pero tendría motivos para quejarme si ya no fuese nada para usted. Adiós, marqués; si el tiempo marchita las flores que había arrojado en mi vida, quiero recoger lo que queda, y hurtarle al menos algunos restos de la felicidad con la que me había embriagado. Estaré en París pasado mañana; me siento con el valor para verle.
  • Carta de Dorothy Thompson a Sinclair Lewis o la loca ilusión de que volverás 12.08.2026 7мин
    Dorothy Thompson fue una de las periodistas más influyentes de Estados Unidos antes de la Segunda Guerra Mundial. Comenzó trabajando para el movimiento sufragista y en 1917 inició su carrera periodística. En 1920 viajó a Europa y pocos años después se convirtió en corresponsal en Berlín. Sus críticas al ascenso de Hitler y al nazismo fueron tan contundentes que en 1934 fue expulsada de Alemania. En 1928 se casó con el escritor Sinclair Lewis, ganador del Premio Nobel de Literatura. Tuvieron un hijo, pero el matrimonio estuvo atravesado por infidelidades y separaciones. Cuando Lewis planteó la posibilidad del divorcio, Thompson se negó. En esta carta, sabe racionalmente que su marido probablemente no regresará a casa, pero se resiste a aceptar esa certeza. Thompson y Lewis se divorciaron finalmente en 1942. Esta es la carta de una mujer acostumbrada a analizar el mundo con lucidez, enfrentarse a dictadores y defender sus convicciones, pero que frente al final de su propio matrimonio descubre que el amor puede habitar un territorio donde la razón ya no tiene respuestas. Lee la actriz Karime Cisternas.***No puedo recordar que tu jamás me preguntaras qué deseo, pese a los años que llevamos viviendo juntos. Pero lo que no quiero es un divorcio, y no voy camino a obtener uno. Yo conozco las leyes de divorcio de Vermont. En una época, lo confieso, yo pensé en divorciarme. Eso fue a causa de la brutalmente desconsiderada manera de tratar nuestra relación en tu affair con Marcella, yendo tan lejos como para presentársela a Wells como su futura "madrastra". Eso me llenó de una ira ciega, y pensé que debía evitarme cualquier futuro insulto de ese tipo. Pero la real base de mi relación hacia tí es que yo no puedo albergar ninguna rabia o resentimiento contra tí que perdure, o que cambie mis sentimientos. "Esta es su manera de ser", es la única respuesta que puedo encontrar... Cientos de veces, tú me prometiste que nunca me dejarías y jamás te divorciarías de mi. Por qué debería creer que decías aquello o que tú no conocías tu propio pensamiento entonces y lo conoces ahora. Yo nunca seré capaz de repudiar nuestro matrimonio, ni ante mí misma. Ahora me dices de hacerlo público. Semejante paso seríauna insoportable auto violación... De una manera curiosa me estás diciendo una vez más de hacer algo juntos -hacer común una aversión así como una vez me rogaste hacer común un amor-. Pero no puedo. Esto no es en común. Todo este asunto sería un fraude sin atenuantes. Eso no me haría libre. Yo viviré contigo, en un sentido, hasta el fin de mis días. ¿No ves, Hal, que estás pidiéndome que expulse tu resentimiento? Y me pides, tratando de chantajearme con el niño, sabiendo cuán profundamente yo deseo que tenga un padre. Pero tu relación con Michael depende de tu relación con Michael, yyo no influenciaré esos sentimientos. Sólo lo que tú hagas losinfluenciarán. Tanto si te importa de él, como si no. Que yoobtenga el divorcio no despertará amor en tu corazón por nuestro hijo, si no está allí... Yo aún vivo cada día con la loca ilusión de que la puerta se abrirá y tú regresarás. Yo sé con midespiadado intelecto que tú no volverás a casa, pero hay reinos más allá de la inteligencia y fuera de toda lógica.
  • Carta de Søren Kierkegaard sobre amar y poseer (Lee Francisco Díaz) 29.07.2026 4мин
    Søren Kierkegaard fue filósofo y teólogo, y es considerado uno de los padres del existencialismo. Su obra trascendió el ámbito de la filosofía y lo convirtió en una de las figuras más influyentes del pensamiento moderno. También fue un autor extraordinariamente adelantado a su tiempo. Hace 182 años publicó “El concepto de la angustia”, una obra pionera que muchos consideran el primer libro dedicado íntegramente a comprender la ansiedad. Allí sostiene que su propósito no era curarla ni eliminarla, sino entenderla e incluso abrazarla. El filósofo no escribía desde la teoría. Gran parte de su obra nace de su propia experiencia y uno de los episodios que más marcó su vida fue la ruptura de su compromiso con la escritora Regine Olsen. Durante años dudó entre llevar una vida convencional -casarse, formar una familia y ejercer una profesión- o entregarse por completo a la escritura y a la filosofía. Para este episodio elegimos una de las cartas que le envió a Regine. Comienza con una palabra tan sencilla como poderosa: el pronombre posesivo “mi”. A partir de allí, despliega una profunda reflexión sobre el amor, el deseo de poseer al otro y la convicción de que solo quien es verdaderamente libre puede entregarse por completo. Lee el actor Francisco Díaz.***Mi Regina, a ti te gusta escuchar este nombre y a mi me gusta pronunciarlo; sin embargo quizá tenemos en ello ideas diferentes. Tu pones allí, quizá, el humilde pensamiento de que eres tal como yo deseo, la verdad de la imagen que mi deseo ha buscado; y yo pongo allí, quizá el orgulloso pensamiento de que tu me perteneces, no por un instante fugitivo, no parcialmente, sino toda entera y siempre. Y sin embargo no me jacto de ello. ¿Qué tengo, en efecto, sino lo que me ha sido dado? Si me hubiera sido posible "seducirte",si con una satisfacción egoísta pudiera llamarte mía, oh!, quépobre sería yo en mi riqueza y qué vano mi goce; pues sólo el que es libre puede darse y cuanto más libre es más tiene paraprodigar.
  • Carta de una niña a la esposa de Pinochet: "¿Dónde están mis abuelos?" 15.07.2026 5мин
    En Epistolar grabamos cartas de todo tipo y color. Hay episodios con cartas de amor. Cartas llenas de bronca. Cartas abiertas. Cartas de reconciliación. Y también hay cartas que buscan convencer. Esta es una de esas. Chile, 1976, a casi tres años de la llegada al poder de Augusto Pinochet. Una niña de 9 años le escribe a Lucía Hiriart, esposa del dictador, con una pregunta tan sencilla como devastadora: quiere saber dónde están sus abuelos, que fueron sacados de su casa por agentes de la DINA, el brazo ejecutor de secuestros, asesinatos y desapariciones que utilizó Chile en el marco de la Operación Cóndor. Lo que sigue puede ser leído como un manifiesto político y una denuncia de una nena de 9 años. Pero quizá es mucho más que eso. Es un texto con la lógica implacable de una niña enfrentada al absurdo de una desaparición forzada. Una carta que hace preguntas que resuenan medio siglo después. Lee la actriz Amparo Saona.***30 de agosto de 1976Sra. Lucia Hiriart de PinochetSra. Lucia:Yo sé que usted es una persona muy buena con los niños de Chile, así lo he visto por televisión. Señora Lucia yo le escribo como una niña de 9 años que soy, y estoy muy preocupada porque se ha dicho que el 3 de septiembre es el Día de los abuelitos. Yo quiero saber donde puedo saludar a los míos que fueron sacados un día 2 de abril en la noche desde nuestra casita. Quiero que usted le pregunte a esos señores de la DINA, así ellos lo dijeron. Dígales que me los manden por favor, y (pregunten) donde están ahora. Yo siempre pienso que lo bonito y feo no se olvida, y nunca podré olvidar cuando fuimos sacados junto a mis abuelitos y otros familiares con los ojos vendados y traídos a Santiago. Aquí nos dieron pastillas, golpes y le hacían preguntas a mi abuelito siendo ya un ancianito. Usted es madre y abuelita también y quiero que vea en mi a una nieta de Chile con mucho dolor. Yo me pregunto si es malo que mi abuelito haya tenido la idea de ser diputado de Chile; o si para una nieta del señor Pinochet será malo que su abuelito haya tenido la idea de ser presidente. Yo creo quepara nosotros los nietos, es lo más grande y feliz o yo no loentiendo. Le digo a usted que muchas veces me hinco a pedir y miro a Dios y le pregunto: ‘¿Qué es lo que pasa? ¿Qué hicieron mis abuelitos que esos hombres malos se los llevaron?’. Yo me pongo la mano en mi pequeño corazoncito y me dan deseos de gritar: ‘Basta. Devuélvanmelos. Es lo más querido de mi vida’, y termino llorando. Yo le pido a usted que se ponga la mano en su corazón grande y bondadoso y le responda a esta nieta triste y enferma, porque ya son 5 meses que no los veo. Los nombres de mis abuelitos son:– María Olga Flores Barraza 61 años– Bernardo Araya Zuleta 68 añosSaluda a usted Ninoska Henríquez Araya
  • Carta de Jack London a Anna Strunsky (Lee Francisco Moreno Hueyo) 01.07.2026 7мин
    Decía no creer en el amor. Lo consideraba una suerte de ilusión, una debilidad. Pero esta carta cuenta otra historia. Quizá la del cazador atrapado. Incluso él Jack London, el escritor indómito que hizo de la aventura una forma de vida, terminó escribiendo desde ese territorio incierto que tanto negaba. Cuando la escribió todavía estaba casado, aunque sus palabras estaban dirigidas a Anna Strunsky: escritora, amiga cercana y, quizá, la única mujer capaz de poner en duda todas sus certezas. Años más tarde publicarían juntos “Las cartas de Kempton-Wace”, una novela epistolar en la que dos personajes debaten sobre el amor y el sexo. Con el tiempo, Anna eligió otro destino. London siguió buscando respuestas entre la literatura, los viajes y sus propias contradicciones. Esta carta captura el instante en que uno de los escritores más indómitos del siglo XX dejó entrever una vulnerabilidad que casi nunca admitía. Lee el actor y bodeguero Francisco Moreno Hueyo.***Oakland, 3 de abril de 1901Querida Anna: ¿He dicho alguna vez que el ser humano podría ser clasificado por categorías? Pues bien permítame que haga una precisión: no todos los humanos. Usted me elude. No puedo encontrarla, no puedo entenderla. Puedo presumir de prever nueve veces de cada diez cómo van a comportarse; de poder percibir, nueve de cada diez veces, ya sea por sus palabras o conductas, el impulso de sus corazones. Pero con esa décima restante me desespero. No está a mi alcance. Y usted es esa décima. ¡Ha habido alguna vez dos almas, de bocas mudas, más incongruentemente emparejadas! Puede que sintamos las mismas cosas, pero incluso cuando no es así, nos entendemos; y no obstante no tenemos una lengua común. Las palabras que queremos decir no acuden a nosotros. Nos hacemos ininteligibles. Dios debe reírse antesemejante pantomima. El único rayo de cordura en todo esto es que ambos somos terriblemente temperamentales, lo suficiente como para que a menudo entendamos. En verdad solemos comprender aunque solo sea de forma confusa y tenue mediante débiles percepciones, como fantasmas que,en cuanto vacilamos, nos amenazan con su verdad. Y aun así, yo no me atrevo a creer; pues usted es esa décima parte que no consigo predecir. ¿Estoy siendo ininteligible ahora? No lo sé. Imagino que sí. No logro encontrar una lengua común. Terriblemente temperamentales, eso es. Esa es la única cosa que nos hace conectar. Los dos la hemos percibido, como un relámpago en nuestro interior, usted y yo, cada uno un pequeño trozo de lo universal, y entonces nos unimos. Y no obstante somos muy diferentes. ¿Acaso le he sonreído cuando se mostraba entusiasta? De ser así, se trataría de una sonrisa disculpable, o mejor dicho, una sonrisa casi envidiosa. He vivido veinticinco años de represión. No he aprendido a ser entusiasta. Es una difícil lección para olvidar. Estoy empezando a olvidar, pero es tan poco. Y en el mejor de loscasos, no puedo aspirar a olvidarlo todo o casi todo antes de mi muerte. Puedo estar exultante, eso lo estoy aprendiendo, por pequeñas cosas, por otras cosas; pero en mis cosas, en cosas secretas doblemente mías, no puedo, no puedo. ¿Me estoy haciendo entender? ¿Puede escuchar mi voz? Me temo que no. Existen farsantes, y yo soy el más logrado de todos ellos. Jack
  • Carta furiosa del escritor V. S. Naipaul a su editor (Lee Germán Pinilla) 17.06.2026 6мин
    La relación entre editor y escritor nunca es un camino simple, nunca un lecho de rosas. Hay ahí un delicado equilibro entre la visión creativa del escritor y las exigencias del mercado. Una tirantez que surge, por ejemplo, con las miradas sobre qué necesita un texto y el consabido choque de egos en el proceso de edición. Esta carta es una historia de ese choque. A finales de la década del 80, V.S. Naipul estaba escribiendo su libro de viajes “Un giro en el sur”. En el proceso de edición de esa obra, su editor recibió el texto y lo mandó a corregir, un proceso habitual en la maquinaria editorial. Lo que vas a escuchar es una carta furiosa del escritor por esa corrección, escritor que años después ganaría el Premio Nobel deLiteratura. Acá el alegato de un escritor con fama de arisco eindócil, al que alguien osó corregirle algunas comas yrepeticiones. Lee el actor Germán Pinilla.***10 de mayo de 1988Querido Sonny, ayer me llegó el texto corregido de "Un giro en el sur"; es una obra tan terrible que me veo obligado a escribir sobre ella. Este tipo de correcciones se interpone en el camino de la lectura creativa. Paso mucho tiempo restaurando el texto que escribí (y que, en consecuencia, conozco bastante bien). Creía que se sabía en la oficina que, después de 34 años y 20 libros, sabía ciertas cosas sobre la escritura y no quería que un corrector me ayudara con la puntuación o con eso que se llama repetición; y, desde luego, no quería que me ayudaran con las formas de evitar la repetición. Es totalmente absurdo que alguien me señale repeticiones en el uso de "y" o "como" o "que" o "ella". No quería que nadie me deshiciera los puntos y comas; con todas sus diferentes formas de enlazar. Sucede que el inglés -la historia de la lengua- fue mi asignatura en Oxford. Ocurre que sé muy bien que esas supuestas "reglas" no tienen nada que ver con el idioma y son en realidad reglas sobre el uso del francés. La gloria del inglés es que no tiene esas reglas de la corte: es una lengua hecha por la gente que la escribe. Mi nombre va en mi libro. Soy responsable de la forma en que se unen las palabras. Es una de las razones por las que me convertí en escritor. Todo escritor tiene su propia voz. (Todo escritor serio o dedicado.) Esto se consigue por la forma en que puntúa; el ritmo de sus frases; la forma en que la escritura refleja los procesos del pensamiento del escritor: todo el nerviosismo, todos los enlaces, todas las asociaciones curiosas. Un corrector asiduo puede deshacer esto muy rápidamente, puede hacer que A escriba como B y la Sra. C. Y qué desperdicio de espíritu es para el escritor, que en efectoestá rehaciendo partes de su manuscrito todo el tiempo en lugar de darle una lectura verdaderamente creativa y revisora. Considere cómo me ha hecho sentarme esta mañana, no a mi trabajo, sino a escribir esta carta enfurecida. Suyo Vidia
  • Carta de Antón Chéjov con consejos para ser una persona civilizada (Lee Héctor Díaz) 03.06.2026 7мин
    Antón Chéjov es una de esas figuras a las que la palabra genio no les queda grande. Fue un maestro absoluto del cuento y un revolucionario del teatro. Con obras como La gaviota o Tío Vania, propuso una manera más íntima, sutil y profundamente humana de contar historias, lejos del dramatismo exagerado que dominaba la escena del siglo XIX. Por eso su obra sigue viva: porque sus personajes, sus silencios y sus conflictos todavía hablan de nosotros. Pero esta carta no trata sobre literatura ni sobre técnicas de escritura. En 1886, Chéjov le escribió a su hermano mayor Nikolái, un pintor talentoso que atravesaba un severo problema de alcoholismo. Más que una lección, la carta es un gesto de amor y preocupación. Allí intenta responder una pregunta simple pero a la vez enorme: qué significa ser una persona civilizada. “Nunca debes dejar de leer, estudiar en profundidad y ejercitar tu voluntad”, le escribe en un pasaje de la carta. Y en esas palabras aparece no solo el escritor brillante, sino también el hermano que intenta tender una mano. Lee el actor Héctor Díaz.***A mi juicio, las personas civilizadas deben cumplir las siguientes condiciones:1 Respetan al individuo y, por lo tanto, son siempre indulgentes, gentiles, educadas y complacientes. No hacen un escándalo por un martillo o una goma perdida. Cuando se mudan con alguien, no actúan como si le estuvieran haciendo un favor y, cuando se van, no dicen: ‘¡Cómo puede alguien vivir contigo!’…2 Su compasión se extiende más allá de los mendigos y los gatos. Les afectan incluso cosas que el ojo desnudo no puede ver. Si, por ejemplo, Piotr sabe que su padre y su madre están encaneciendo y perdiendo el sueño porque ven a su Piotr tan rara vez (y porque cuando aparece lo ven borracho), entonces corre a visitarlos y manda su vodka al diablo…3 Respetan la propiedad ajena y, por lo tanto, pagan sus deudas.4 Son francas y temen a la mentira como a la peste. No mienten ni siquiera sobre las cosas más triviales. Una mentira insulta al oyente y lo rebaja ante los ojos del mentiroso. No se dan aires, se comportan en la calle igual que en su casa y no intentan deslumbrar a sus inferiores. Saben mantener la boca cerrada y no fuerzan confidencias no solicitadas sobre la gente. Por respeto a los oídos ajenos, más a menudo callan que hablan.5 No se rebajan simplemente para despertar simpatía. No apelan a las fibras sensibles de los demás para hacerlos suspirar y preocuparse por ellos. No dicen: ‘¡Nadie me entiende!’ o ‘¡He desperdiciado mi talento en trivialidades!’, porque eso huele a efecto barato y es vulgar, falso y anticuado.6 No están preocupadas por cosas vanas. No se dejan impresionar por falsas joyas como amistades con celebridades, apretones de manos con Plevako borracho, éxtasis por la primera persona que encuentran en el Salon de Varietes o popularidad entre la clientela de las tabernas…7 Si tienen talento, lo respetan. Sacrifican comodidad, mujeres, vino y vanidad por él…8 Cultivan su sensibilidad estética. No soportan quedarse dormidos completamente vestidos, ver una grieta en la pared repleta de chinches, respirar aire podrido, caminar sobre un suelo cubierto de saliva o comer junto a una estufa de queroseno. Intentan hacer todo lo posible por domar y ennoblecer su instinto sexual…Y así sucesivamente. Así es como actúan las personas civilizadas. Si quieres ser civilizado y no caer por debajo del nivel del ambiente al que perteneces, no basta con leer The Pickwick Papers y memorizar un soliloquio de Faust. No basta con parar un coche y dirigirse a la calle Yakimanka si todo lo que vas a hacer es salir huyendo otra vez una semana después.Debes trabajar en ello constantemente, día y noche. Nunca debes dejar de leer, estudiar en profundidad y ejercitar tu voluntad. Cada hora es preciosa.¿De acuerdo o en desacuerdo?Anton
  • John Cage. Carta con consejos para profesores y alumnos (Lee Nicolás Litman) 20.05.2026 5мин
    Todos tenemos uno en nuestras vidas. Son maestros y maestras que nos transformaron, que dejaron huellas, que moldearon nuestros valores. O nos brindaron seguridad emocional. En mi caso, por ejemplo, una profesora de literatura que inculcó mi amor profundo por la palabra y los libros. En este caso, elegimos una carta para estudiantes escrita a mediados de los 60. Fue escrita por Corita Kent, una mujer que fue muchas cosas: artista, monja, activista y reconocida por combinar arte pop y espiritualidad. Una educadora que pensaba que el maestro no debía transmitir respuestas cerradas, sino habilitar formas nuevas de mirar el mundo. Su legado pedagógico se apoyaba menos en la autoridad y más en la experimentación, la curiosidad y la confianza en el proceso creativo. En sus clases proponía ejercicios poco convencionales: trabajar con objetos cotidianos, salir a observar carteles en la calle, escribir frases, recortar palabras de diarios o transformar errores enposibilidades estéticas. Para Kent, enseñar arte era enseñar a percibir. Con el tiempo, el texto fue popularizado por el gran compositor John Cage. Acá una carta tan inspiradora como un maestro que deja huellas. Lee el actor Nicolás Litman.***REGLA UNO: Encuentra un lugar en el que confíes y prueba a confiar en él durante un tiempo.REGLA DOS: Deberes generales de un estudiante: saca todo el provecho de tu profesor; saca provecho de tus compañeros.REGLA TRES: Deberes generales de un profesor: saca todo de tus alumnos.CUARTA REGLA: Considera todo como un experimento.QUINTA REGLA: Sé autodisciplinado: esto significa encontrar a alguien sabio o inteligente y elegir seguirlo. Ser disciplinado es seguir por el buen camino. Ser autodisciplinado es seguirlo de la mejor manera.SEXTA REGLA: Nada es un error. No hay ganar ni fallar, sólo hay que hacer.REGLA SIETE: La única regla es trabajar. Si trabajas, llegarás a algo. Es la gente que hace todo el trabajo todo el tiempo la que al final se da cuenta de las cosas.REGLA OCHO: No intentes crear y analizar al mismo tiempo. Son procesos diferentes.NOVENA REGLA: Sé feliz siempre que puedas conseguirlo. Disfruta. Todo es más liviano de lo que crees.REGLA DIEZ: Estamos rompiendo todas las reglas. Incluso nuestras propias reglas. ¿Y cómo lo hacemos? Dejando mucho espacio para las incógnitas. Consejos extras: * Sal siempre. Da vueltas por ahí.* Ve a todos los lugares.* Ve siempre a clase. Lee todo lo que caiga en tus manos. Mira las películas con atención, a menudo. Guárdalo todo: puede resultarte útil más adelante.
  • Carta-lista de amor de Henriette Vogel (Lee Renata Milán) 06.05.2026 5мин
    Son dos palabras que todo enamorado dijo alguna vez. “Mi amor…”. Un determinante posesivo y un sustantivo. En las cartas de amor, la frase significa mucho más que eso: una apertura de intimidad, la instalación de un tono, un contacto emocional... Dos palabras que condensan historia, deseo y cercanía. En esta carta, esa construcción es llevada al paroxismo. El lenguaje del amor en el límite, en la posesión absoluta, en la fusión total. Acá la escritora Henriette Vogel le escribe a Heinrich von Kleist, con quien después terminó haciendo un pacto suicida. Le dice “mi dulce melodía”, “mi anochecer”, “mi contento”, “mi pena”… Y así sigue la lista. Acá una carta de amor pero quizá más que eso. Un texto con el amado como paradoja permanente. El otro como un universo y fusión total. Lee la actriz Renata Milán.***Berlín, noviembre de 1811Mi Heinrich, mi dulce melodía, mi lecho de jacintos, mi alba y mi anochecer, mi océano de deleites, mi arpa eolia, mi rocío matutino, mi arco iris, mi bebé de pecho, mi corazón amado, mi contento y mi pena, mi resurrección, mi libertad, mi esclavitud, mi aquelarre, mi santo grial, mi aire que respiro, mi calor, mis pensamientos, mis deseos más cercanos y remotos, mi pecador adorado, mi consuelo de mis ojos, mi más dulce congoja, mi virtud más amable, mi orgullo y protector, mi conciencia, mi bosque, mi fulgor, mi espada y yelmo, mi generosidad, mi diestra, mi escalera celestial, mi San Juan, mi caballero, mi dulce paje, mi poeta puro, mi cristal, mi fuente de la vida, mi sauce llorón, mi amo y señor, mi esperanza y propósito más firme, mi constelación de ternura, mi caricia delicada, mi bastión, mi fortuna, mi muerte, mi quimera, mi soledad, mi espléndido navío, mi valle, mi recompensa, mi Werther, mi Leteo, mi cuna, mi mirra con incienso, mi voz, mi juez, mi dulce soñador, mi anhelo, mi alma, mi espejo de oro, mi rubí, mi zampoña, mi corona de espinas, mis mil maravillas, mi maestro y alumno, te amo por encima de todo pensamiento. Mi alma es tuya.Henriette.P.D.: Mi sombra a mediodía, mi primavera en el desierto, mi querida mamá, mi religión, mi música que suena dentro de mí, mi pobre y enfermo Heinrich, mi cordero pascual blanco y manso, mi puerta al cielo.
  • Carta de amor desbordado de Vladímir Nabokov (Lee María Jesús Marcone) 22.04.2026 3мин
    Desde que surgió este podcast, allá por 2018, grabamos decenas de cartas de amor. Las grabamos porque nos fascinan, porque son casi infinitas y quizá también sean las más vigentes en un momento en el que ya no mandamos cartas. El de Vladímir y Vera Nabokov fue un enamoramiento idílico y eterno. Ella fue su esposa, su musa, su mecanógrafa, su editora y su lectora ideal. El autor de “Lolita” le dedicó casi todos sus libros y estuvieron juntos más de 50 años. En esta carta, Vladímir le hace una declaración de amor desbordada. Yle dice -justo él- que se queda sin palabras -sin lenguaje- frente al deseo y la felicidad de tenerla. Lee la actriz María Jesús Marcone.***Mi ternura, mi felicidad, ¿qué palabras puedo escribirte? Qué extraño que, aunque el trabajo de mi vida sea escribir, no sepa cómo decirte cuánto te amo, cuánto te deseo. Qué agitación, y qué paz divina: nubes fundidas bajo la luz del sol, montículos de felicidad. Y floto contigo, en ti, en llamas y fundiéndome, y una vida entera contigo es como el movimiento de las nubes, sus caídas etéreas y silenciosas, su ligereza y suavidad, y la variedad celestial de contornos y tonos: mi inexplicable amor. No puedo expresar estas sensaciones de cirros-cúmulos.
  • Carta de Harvey Milk: historia, legado y lucha por los derechos LGBTQ+ (Lee Macarena Barros) 08.04.2026 5мин
    A Harvey Milk se lo puede definir de muchas formas. Fue un activista. Fue un impulsor de políticas contra la discriminación por orientación sexual. Fue más que eso. Fue el primer político abiertamente gay en ser elegido para un cargo público relevante en EE.UU. En 1977, ganó un escaño en la Junta de Supervisores de San Francisco. Y fue asesinado un año después. Pero su figura excede ampliamente el cargo que ocupó. Fue una voz pública en un momento en el que ser homosexual podía implicar pérdida detrabajo, persecución o violencia. Y su legado sigue vivo hasta hoy. Por ejemplo, fue Milk quien encargó al artista Gilbert Baker la creación de un símbolo para representar a la comunidad. Así nació la bandera con el arcoris, que se usa hasta hoy. En esta breve carta, Milk le escribe al presidente Jimmy Carter para defender los derechos homosexuales frente a la Proposición 6 de California. ¿Qué proponía esa iniciativa de ley? Buscaba prohibir que personas homosexuales —y también quienes defendieran sus derechos— trabajaran como docentes en escuelas públicas de California. Finalmente, esa proposición fue rechazada por los votantes en noviembre de 1978, en una derrota importante para los sectores conservadores que impulsaban la medida. Acá Milk le escribe a Carter. Acá unindispensable defendiendo los derechos humanos fundamentales. Lee le actriz Macarena Barros.***Estimado Presidente Carter: Ha habido una considerable cobertura de prensa sobre el discurso que pronuncié en la gran Celebración del Día de la Libertad Gay de San Francisco el pasado fin de semana. En él, le pedí que asumiera un papel de liderazgo en la defensa de los derechos de las personas gay. Como presidente de una nación que incluye entre quince y veinte millones de lesbianas y hombres gay, su liderazgo es vital y necesario. Le he adjuntado una copia de mis palabras para que las lea. Preste especial atención a la sección que comienza en la página seis. En la boleta electoral de California de noviembre de 1978 figurará unainiciativa llamada la Iniciativa Briggs, que prohibiría a las personas gay ejercer la docencia y tendría otras graves injerencias en los derechos individuales. Aunque se trata de un asunto de votación estatal, es también de gran importancia nacional, y esperamos que usted se oponga firmemente a ella. Agradecería mucho una respuesta a nuestro llamado de apoyo, y me sentiría honrado de trabajar junto a usted para proteger los derechos humanos de todos los estadounidenses. Con afecto,Harvey Milk
  • Carta de amor de Paul Celan (Lee Osqui Guzmán) 25.03.2026 4мин
    Sean bienvenidos y bienvenidas a la octava temporada de Epistolar. Estamos muy felices por este reencuentro con nueva música, nuevos lectores y, por supuesto, nuevas cartas que queremos compartir con vos. La música que estás escuchando es una creación original para el podcast de José Ferrufino, músico y amigazo de la casa. Pero basta de prólogos y vamos al episodio de hoy. Paul Celan fue uno de los grandes poetas de la segunda mitad del siglo XX. Desarrolló un lenguaje profundamente innovador, forjado en un duro periplo por la Europa de la Segunda Guerra Mundial. Vivió en carne propia la ocupación nazi y la soviética. Perdió a sus padres en campos de concentración y él mismo sobrevivió a trabajos forzados. Pese a todo, decidió seguir escribiendo en alemán, la lengua de sus verdugos, porque sostenía que era la única forma de expresar la verdad de su experiencia. En medio de tanto horror, nosotros elegimos una carta de amor del poeta fechada en 1952. Celan vive en París y le escribe a la mujer que ama, la artista Gisèle Lestrange, a quien llama cariñosamente Maia. En esta carta intenta —y vaya si lo logra— nombrar una sensación extraña que muchos hemos tenido alguna vez: la de avanzar hacia el amor mientras detrás de nosotros se cierran las puertas de un mundo hostil. “Un segundo que inaugura el tiempo”, dice él. Lee el actor Osqui Guzmán.***París, 7 de enero de 1952, a las diez Maia, amor mío, quisiera poder decirte cuanto deseo que todo esto permanezca, permanezca para nosotros, permanezca para siempre. Mira, tengo la impresión al ir hacia ti, de dejar un mundo, de oír a las puertas dar portazos a mis espaldas, puertas y puertas, porque son numerosas las puertas de este mundo hecho de malentendidos, de falsas claridades, de engaños. Tal vez queden otras puertas aún para mi, tal vez no he vuelto a cruzar aún la explanada en la cual se despliega esta red de signos que me lleva lejos. Pero yo voy en camino, me escuchas, me estoy acercando, el ritmo -puedo sentirlo- se acelera, los fuegos engañosos se apagan uno tras otro, las bocas mentirosas se cierran sobre su saliva -nada de palabras, nada de ruidos, nada que acompañe mi paso-. Estaréahí, a tu lado, dentro de un instante, dentro de un segundo que inaugurará el tiempo.Paul
  • Carta de Leonardo Favio a Julio Cobos luego del voto "no positivo" 10.12.2025 5мин
    Este es el último episodio de nuestra séptima temporada. Como siempre,queremos darte las gracias por estar ahí y darle sentido a lo quehacemos. En las redes te iremos contamos las novedades y cómo sigueeste proyecto. Ahora, lo epistolar.Esta carta necesita un contexto vinculado con la historia reciente de laArgentina. Y mucho más teniendo en cuenta que este podcast seescucha en varios países de América Latina. Madrugada del 17 dejulio de 2008. Senado de la Argentina. Se votaba una ley queestablecía impuestos a las exportaciones de productos agropecuarios,que causó un conflicto agrario y un paro prolongado. En esos años,los precios internacionales eran altos y el Gobierno decidió captarparte de esa renta.Lavotación en el senado, esa noche, terminó 36 a 36. La decisión delos senadores dejó al entonces vicepresidente de la nación ytitular del Senado Julio Cobos frente al voto de su vida. Debíadesempatar. ¿Qué hizo? Votó en contra de su propio gobierno. Y elproyecto de ley finalmente cayó en el Congreso.Esodesató una gran crisis en el gobierno argentino, en ese momento acargo de Cristina Fernández de Kirchner. Aunque dijo que votó para“garantizar la paz social del país”, Cobos nunca pudo sacarse lamochila de “traidor”. Y fue criticado por no renunciar a su cargoluego del voto. Lacarta que vas a escuchar fue escrita poco tiempo después por eldirector de cine e histórico militante peronista Leonardo Favio. Lereclama a Cobos que renuncie, le dice que su vida es desdibujada y lotrata con gran desprecio. Acá la dura carta de Favio a Cobos. Acála historia de una mancha que jamás envejece. Lee el escritor yguionista Pedro Saborido.****Sr.Vicepresidente de la república ArgentinaDr.Julio César Cleto CobosDemi mayor consideración:Creotener la solución para "el problema que lo conflictúa (segúnescuhé esta mañana -por el martes- en una radio). Es muy simple:renuncie. Renuncie al cargo que se ganó de upa, porque –no seengañe ni engañe- Ud. no fue elegido por el pueblo, sino por untraspié fatal del Dr. Kirchner. Aunque dudo que lo hará porque Ud.no siente culpa; o, mejor dicho, Ud. no tiene nivel para serculpable.Nosea atolondrado, renuncie y será el acto más heroico y aventuradode su desdibujada vida.LeonardoFavioPD:mucho le agradeceré -si estuviera dentro de sus posibilidades- meayude a pagar el costo de esta solicitada.LeonardoFavio
  • Carta de Jim Jarmusch a su maestro John Cassavetes 26.11.2025 6мин
    Todos tenemos en nuestra historia personal un gran maestro. Puede ser alguien que conocimos y nos marcó a fuego. Puede ser alguien a quien nunca vimos, pero su obra dejó en nosotros, de igual manera, un sello indeleble. Esta carta es la historia de uno de esos legados. El director Jim Jarmusch no tuvo un vínculo personal con John Cassavetes, pionero del cine independiente estadounidense y conocido por su enfoque innovador y realista. Pero sus películas lo moldearon, lo modificaron e inspiraron para hacer arte. Para hacer un cine que privilegia loauténtico y la libertad creativa. En esta carta, que es una forma de veneración, le dice que sus películas revelan toda la belleza, la extrañeza y la complejidad de la experiencia humana. Y se rinde a sus pies: “John Cassavetes, me saco el sombrero. Y me lo pongo sobre el corazón”, le confiesa el director de Flores Rotas. Lee la actriz y docente Soledad García. ***Siento algo muy particular cada vez que me dispongo a ver una de sus películas. Un sentimiento de anticipación: la llegada de algo que he esperado con ansiedad, una especie de iluminación cinematográfica. Espero un estallido de inspiración. Quiero ser un iluminado. Necesito que se me revelen las consecuencias secretas del corte de una escena a otra. Necesito entender cómo la crudeza de las posiciones de cámara o el granulado del material inciden en laecuación emocional de sus films. Quiero aprender de actuación a partir de los personajes, saber sobre la atmósfera y la luz de determinados escenarios. Estoy listo, preparado para absorber “la verdad a veinticuatro cuadros por segundo”. Pero lo que ocurre es que empieza la película, y la película me mete adentro, y de golpe estoy perdido en la oscuridad, solo, y los seres humanos ahora viven en ese mundo dentro de la pantalla y también ellos parecen perdidos y solos. Los miro. Observo cada detalle de sus movimientos; escucho con atención lo que dicen, los bordes gastados del tono de una voz, la malicia escondida en un fraseo. Ya no pienso en la “actuación”, ni en el “guión”, ni en la “cámara”. La iluminación que esperaba recibir de usted ha sido reemplazada por otra. Una iluminación que no invita al análisis; sólo a laobservación y la intuición. Sus películas, John Cassavetes, son sobre el amor, la confianza y la desconfianza; sobre la soledad, el gozo, la tristeza, el éxtasis y la estupidez. Son sobre lainquietud, la ebriedad, la resistencia y la lujuria; sobre el humor, la terquedad, la falta de comunicación y el miedo. Pero básicamenteson sobre el amor, y uno se ve arrastrado a un lugar mucho más profundo que el que puede mostrar cualquier estudio sobre la “forma narrativa”. Lo que sus films iluminan y terminan revelando es que una cosa es el celuloide y otra son la belleza, la extrañeza y la complejidad de la experiencia humana. John Cassavetes, me saco el sombrero. Y me lo pongo sobre el corazón.
  • Carta de amor de Georgia O'Keeffe 12.11.2025 5мин
    Georgia O'Keeffe fue una artista de vanguardia. Considerada por muchos como la “madre del modernismo estadounidense”. Una de sus máximas exponentes del Siglo XX. Su obra se caracteriza por flores brillantes, pinturas vívidas y paisajes infinitos de Nuevo México, lugar que la enamoró desde el primer momento. Sus pinturas, que se vendieron por millones de dólares, tienen un sentimiento romántico por la naturaleza y el espiritualismo. Pero la idea de este episodio no es hablar sólo de su sentimiento por el arte sino también de los otros, del amor romántico. Georgia conoció al fotógrafo Alfred Stieglitz -él le llevaba 24 años- y sucedió un flechazo. Pronto, se convirtieron en amantes legendarios. Pronto ella se trasladó a Nueva York para vivir con él. Pronto se casaron. Ella era una artista que buscaba su destino. Él la animó, la fotografió desnuda, se casó con ella y le fue infiel. Esta carta es de los primeros años de ese vínculo. Ella lo extraña hasta la punta de los dedos. Lo desea. Arde. Se consume sin él. Le dice que está ciega y loca por él. Amor de artista. Amor encendido. Amor que, algún día, se termina. Pero quién nos quita tanto fuego. Lee desde México Marijó Cantellano.Nueva York, 13 de junio de 1918Supongo que llegarás en unos minutos, pero tengo que levantarme y escribirte —es necesario, debo hacerlo—. He estado aquí acostada, escuchándote en la oscuridad, con el rostro ardiendo. Te extraño hasta la punta de los dedos; es un dolor físico real. Mientras subía por la calle hacia la puesta del sol después de cenar, me pregunté: ¿podré soportarlo? La terrible delicadeza y belleza de tu intensidad... No lo sé. Tal vez tenga que huir. Parece casi demasiado. Y aquí, acostada, deseándote con un dolor que lo abarca todo —no solo deseándote: amándote, sintiéndote—, todas las partes de mi cuerpo tocadas y besadas, consciente de ti. Un volcán no es nada comparado con esto. No conozco palabras que expresen su ardor, lo que consume. Aun así, de algún modo siento que puedo estar tranquila cuando vengas, que podré controlarme. Aunque siento que crece... Siento que llegará el momento en que no podrécontrolarme, en que estaré ciega y loca. La mujer que estás creando parece haber ido mucho más allá de mí, casi fuera de mi vista. Georgia
  • Ramón Carrillo: la carta de un imprescindible 29.10.2025 8мин
    Es muy conocido el poema de Bertolt Brecht que dice: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles”. En este último grupo, sin dudas, estaba Ramón Carrillo. Fue cirujano, neurobiólogo y médico sanitarista. Uno de los neurocirujanos más prestigiosos del mundo en la década del 40. Alguien que dejó la actividad privada, con la que se podría haber hecho rico, para dedicarse a la actividad pública y los pobres. Carrillo fue la primera persona que ejerció el cargo de ministro de Salud deArgentina, durante la presidencia de Juan Domingo Perón. Logró erradicar enfermedades endémicas como el paludismo, hizo desaparecer la sífilis y las enfermedades venéreas. Durantesu trabajo en el ministerio, entre 1946 y 1951, se construyeron 21 hospitales con una capacidad de 22 mil camas. Se estableció la gratuidad de la atención de los pacientes, los estudios, lostratamientos y la provisión de medicamentos. Un novedoso tren sanitario recorría el país haciendo análisis clínicos y radiografías y ofreciendo asistencia hasta en los lugares más remotos. Cuando Juan Domingo Perón fue derrocado por los militares en 1955, Carrillo fue perseguido, sus bienes incautados y hasta se lo acusó deenriquecimiento ilícito. Lo tildaron de “ladrón de nafta”. Justo a él. Carrillo escribe a su amigo, el periodista Segundo Ponzio Godoy. Lo hace desde Brasil, donde está exiliado. Allí murió a los 50 años, pobre, enfermo y lejos de su tierra. Acá un texto lleno de dignidad del médico sanitarista. Acá el de la tarea titánica. Acá un hombre digno, un imprescindible. Lee el actor y director Carlos March.***Belém do Pará, 6 de septiembre de 1956Mi querido Ponzio: Yo no sé cuánto tiempo más voy a vivir, posiblemente poco, salvo un milagro. También puedo quedar inutilizado y sólo vivir algo más. Ahora estoy con todas mis facultades mentales claras y lúcidas y quiero nombrarte el albacea de mi buen nombre y honor. Quiero que no dudes de mi honradez, pues puedes poner las manos en el fuego por mí. He vivido galgueando y si examinas mi declaración de bienes y mi presentación a la Comisión Investigadora, encontrarás la clave de muchas cosas. Vos mismo intuiste con certeza lo que pasaba en mí y me ofreciste unos pesos. Por pudor siempre oculté mis angustias económicas, pero nunca recurrí a ningún procedimiento ilícito, que estaba a mi alcance y no lo hice por congénita configuración moral y mental. Eran cosas que mi espíritu no podía superar. Ahoravivo en la mayor pobreza, mayor de la que nadie puede imaginar, y sobrevivo gracias a la caridad de un amigo. Por orgullo no puedo exhibir mi miseria a nadie, ni a mi familia, pero sí a un hermano como vos, que quizás (conociéndome) puedas comprenderme. No tengo la certeza de que algún día alcance a defenderme solo, peroen todo caso si yo desaparezco, queda mi obra y queda la verdad sobre mi gigantesco esfuerzo donde dejé mi vida. Esta obra debe ser reconocida y yo no puedo pasar a la historia como un malversador y ladrón de nafta. Mis ex colaboradores conocen la verdad y la severidad con que manejé las cosas dentro de un tremendo mundo de angustias e infamias. Ellos pueden ayudarte. Mi capacidad de trabajo está muy reducida; vivo como médico rural en una aldea.(...) Poco a poco mi organismo ha comenzado a desintegrarse definitivamente. Heaceptado todo con la resignación que me es característica. No tengo odios y he juzgado y tratado a los hombres siempre por su lado bueno, buscando el rincón que en cada uno de nosotros alberga el soplo divino. El tiempo y solo el implacable tiempo, dirá si tuve razón o no alescribirte esta carta, ya que en el horizonte de mis afectos, no veo a nadie más capaz que vos de tomar esta tarea cuando llegue el momento, que llegará, cuando las pasiones encuentren su justo nivel.Ramón
  • Fernanda Montenegro: Una carta y un “no” con convicción 15.10.2025 8мин
    Esta es una carta sobre un no. Una carta de rechazo. Pero no un rechazo cualquiera sino uno que habla mucho de quien lo hace. Corría el año 1985 en una Brasil que recién recuperaba la democracia. El presidente era José Sarney. El entonces ministro de cultura José Aparecido de Oliveira llamó a la enorme actriz Fernanda Montenegro para sustituirlo al frente de esa cartera. Era una oferta tentadora. Nada menos que un ministerio. Nada menos que convertirse en la primera mujer en un cargo de primer nivel del gobierno federal. La ganadora del Oscar por la película “Estación Central” le contestó con esta carta en la que no acepta el cargo. Pero quizá eso es lo de menos. Termina siendo una preciosa declaración de amor por el oficio. “El teatro nunca ha sido fácil ni seguro. Pero esees mi lugar”, contesta. Acá Fernanda Montenegro. Acá una carta de principios y de dignidad. Lee la actriz Ana Karen Sahagún.****Querido amigo José Aparecido de Ollveira: Como ciudadano siempre he hecho de mi oficio un instrumento de participación política. Como artista he hecho mi participación política dentro de mi profesión, al margen de la afiliación partidista, porque entiendo que el escenario esdefinitivamente el espacio más libre que el hombre ha creado. Si observamos las etapas de un país, sabremos exactamente de qué país se trata. (...) Conmovida, feliz y honrada, veo el recuerdo del nombre de una actriz para el Ministerio de Cultura como una conquista histórica, culturalmente hablando. Recientemente, los artistas de este país fueron convocados a un gran futuro y a un gran cambio. Las oposiciones políticas montaron plataformas, estos mismos artistas, preparando el espectáculo, "calentaron" a las multitudes en las plazas, fortaleciendo a los liderazgos que aúnno confían en sí mismos como comunicadores. Una vez fortalecidos, estos líderes políticos pasaron a ocupar el centro de la escena. Los artistas, una vez cumplida su misión, se retiraron. Las masas humanas se impusieron. A partir de entonces, todos nosotros, unidos, iniciamos la construcción de un nuevo Brasil. (...) La encuesta que se me pidió pidió, autorizada por el presidente José Sarney, revela el gesto limpio, independiente y original del hombre que, al frente de la Nación en este momento de tanta esperanza, deposita su confianza en una brasilera entusiasta y consciente. A esta invitación debo responder con la misma limpieza de propósito. Considero que el Ministerio de Cultura es el núcleo del actual Gobierno. A mi entender, ninguna otra es superior a ella. Marcará el tono de la Nueva República. Y, para ser de otra manera, sería mejor no haberlo creado, permítanme decir con todo respeto y confianza. La participación en este ámbito no puede ejercerse en un marco de nostalgia, pérdida o destierro. Ante la encuesta que se me hizo, repaso mi vida y comprendo que mi profundo amor por el ejercicio del teatro aún no se ha agotado. Al contrario: está más vivo quenunca. Al salir del teatro ahora, la sensación que tendría sería la de una vida inacabada. Creo firmemente que todo ciudadano debe ejercer su arte o su trabajo en conformidad con su vocación. Sería una frivolidad si, pensando así, actuara de otra manera. No es fácil decir que no. No veo que sea más fácil decidirse por el teatro. O más seguro. El teatro nunca ha sido fácil ni seguro. Pero ese es mi lugar. Estoy seguro de que todos los intelectuales, artistas y entidades que me han mostrado su apoyo, a través decartas, telegramas, llamadas telefónicas y visitas, comprenderán mi opción. Puede parecer una frase rimbombante y teatral, pero no hay que temer ni al teatro ni a las palabras. En estos nuevos tiempos, me gustaría que usted, Aparecido, así como el Presidente José Sarney, comprendieran que la mejor manera de prestarmis servicios a la cultura brasileña es permanecer en el escenario, donde seguiré a disposición de mi país, humildemente. De tu amigo, cuyo sentimiento básico es la fidelidad. Fernanda Montenegro
  • Boris Pasternak y Renata: una carta de amor 01.10.2025 6мин
    Esta es una carta de amor. Pero quizá es más que eso. Es el documento de una historia de amor, que nació y vivió a través de las cartas. Tiene como protagonistas al novelista ruso Boris Pasternak y a la poetisa alemana Renata Schweitzer. Luego de escuchar una emisión radial sobre la novela “Doctor Zhivago”, que escribió Boris, ella le mandó una carta, una fotografía y un poema. La respuesta de Pasternak, desde la cama de un hospital, no se hizo esperar. A partir de ese momento, comenzaron un intenso intercambio epistolar -se vieron alguna vez- que se interrumpió con la muerte de él a inicios de los 60. El precioso libro “Cartas a Renata” recoge esa correspondencia que derriba barreras -pensá en las dificultades de la Guerra Fría-, edades y distancias. Acá un botón de muestra de la apasionada pluma de Boris. Acá la construcción de una guarida epistolar. Lee la actriz, cantautora y poeta Aylin Britzel.***12 de agosto de 1958Querida Renata: Mi ternura hacia usted hace ya mucho que ha ido más lejos de lo que expresa el lenguaje de mis tarjetas. Mis cartas me parecenartísticamente contenidas y frías. Conservemos, no obstante, estas fronteras; vamos a quedarnos entre ellas. Se ha perdido, por lo visto, una de mis tarjetas para usted. Y en las que ha recibido se me han olvidado muchas cosas y a muchas otras no he contestado. Enjulio llegó una carta suya, que traía dentro flores de jazmín. He visto con toda claridad el día de verano por la tarde en Marburgerstrasse, el calor cegador sobre el pavimento; las tiendas de un solo escaparate, de frutas y hortalizas; los matorrales florecientes, en un pequeño jardincillo en el lado de la sombra... Y mi corazón se llenó hasta rebosar de la vida y de la perceptible autenticidad que la rodeaban. En nuestro jardín, en ese momento, florecía otro jazmín igual. No le he contestado a su anunciada venida aquí. Querida niña loca, si usted viene a M., naturalmente sin falta, al domingo siguiente de su llegada tiene que venir a comer -esto es indiscutible- a nuestra casa, en Peredelkino. Ya encontraré a alguien -personalmente no tengo derecho a entrar en el consulado- a quien poder pedir que vaya por usted y la traiga a nuestra casa. Pero, ¿qué falta le hago a usted antes de salir “J.” en la edición de Fischer y se aclare su destino en Alemania? ¿Qué puede esperarde mí cuando el cuerpo y la sangre son para mí el trabajo? Mientras no conozca mi trabajo, quiero y debo permanecer para usted como unaidea inmaterial. ¿Con qué la voy a subyugar, con qué la voy a conquistar? Por eso le pido que aplace su visita por un año, y ya verá cuánto sentido y cuánta belleza reportará con esto a nuestro encuentro, y cuánto más necesaria me resultará entonces su ayuda, su consejo,¡usted misma! El hombre que prometió enviar mi correo en primavera está vivo. Podemos confiar en que esas noticias de abril las recibirá usted en septiembre. Que el Señor la bendiga en España. ¡Con qué exactitud y qué conmovedoramente ha escrito mi dirección en ruso! Boris
  • La carta de Tom Hanks para conseguir su primer papel en cine 17.09.2025 6мин
    Hay cartas que son un lance, un probar a ver qué pasa… Algo así como tirar una botella al mar. Quizá, quien te dice, alguien la recoge y lee tu mensaje. Esta carta tiene una historia que va de eso. Corría el año 1974. Un adolescente llamado Thomas Jeffrey Hanks queda maravillado después de ver la película “El golpe”, de George Roy Hill, con Robert Redford y Paul Newman. Ese joven decide escribile al director para presentarse. Quiere que lo miren, quiere ser descubierto, aunque -dice- “soy un don nadie. Mi físico no es deslumbrante y ni siquiera puedo dejarme el bigote”. No se sabe si Hill, quien falleció en 2002, contestó esta carta alguna vez. Pero eso importa poco ahora. Ese joven se convirtió en Tom Hanks, uno de los actores más talentosos de su generación, ganador de dos Oscar por las películas “Philadelphia” y “Forrest Gump”. Acá la carta de un chico que sueña. Acá la botella llegando al otro lado del mar. Lee el actor Joel Fazzi. ***Estimado Sr. Hill: Habiendo visto su fantástica y galardonada película “El golpe”, protagonizada por Paul Newman y Robert Redford, y habiéndola disfrutado mucho, me parece totalmente adecuado y apropiado que usted me "descubra". Ahora bien, sé lo que está pensando: "¿Quién es este chico?", y comprendo sus recelos. No soy nadie. Nadie fuera del instituto Skyline ha oído hablar de mí... Mi aspecto no es espectacular. No tengo el físico de un dios griego y ni siquiera me crece el bigote, pero supongo que si la gente paga por ver ciertas películas... pagará por verme a mí. Vamos a concretar los detalles de mi descubrimiento. Podemos hacerlo como se descubrió a Lana Turner: yo sentado en un taburete de una heladería, tú entras, me ves y, ¡bum!, soy una estrella. O quizá podamos hacerlo así: un día entro en tu oficina y te suplico que me des un trabajo. Para deshacerte de mí, me das un papel de suplente en tu próxima película. Durante el rodaje, la estrella se rompe una pierna en el camerino y, como ya vas con retraso, me pones arbitrariamente en su lugar y, ¡BANG!, soy una estrella. Todos estos planes me parecen bien, o podemos hacerlo como tú quieras, ¡a mí me da igual! Pero dejemos una cosa clara. Sr. Hill, no quiero ser una gran estrella de Hollywood con chicas revoloteando a mi alrededor, solo un chico americano de pueblo que ha triunfado, tiene un Porsche y llama a Robert Redford "Bob". Atentamente, Suamigo para siempre, Thomas J. Hanks

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