Las hijas de Felipe

Las hijas de Felipe

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Epizode 90
Najnovija 25.05.2026

Todo lo que te esté pasando a ti ya le pasó a alguien los siglos XVI y XVII. Bienvenidas al rinconcito terapéutico del ahistoricismo deliberado: monjas, vidas menudas, disecciones barrocas, entusiasmo carmelita, estrellatos transepocales, pecados nefandos y mucho más. El podcast que te hará tatuarte el dogma de la Inmaculada Concepción.

Epizode

  • Una arqueología discursiva del refectorio barroco 25.05.2026 1h 13min
    En un felicísimo tiempo en que las pijas ilustres sabían más de fundar conventos que de inversiones en activos inmobiliarios, Francisca de Puigforfilla y Fuster puso a funcionar todos sus contactos y su talento como estratega de las infraestructuras para fundar el convento de concepcionistas franciscanas de Sineu, Mallorca, desde el que hoy os hablamos. Aposentadas nada menos que en su refectorio, arropadas por el rebañito mallorquín y convertidas en inusitadas arqueólogas, nos disponemos a echar mano de un abanico de fuentes y resquicios que nos permitan reconstruir la complicada proxemia que entraña todo refectorio. Acompañadnos, amigas, en un recorrido comparativo, goloso y liminar por el heterogéneo refectorio conventual de nuestros siglos más favoritos de la historia: del espacio simbólico de alimentación, aprendizaje y comunión al dispositivo panóptico de vigilancia y castigo (donde la monja que sembrara discordias debía sostener un palo en la boca); de la cultura monástica de lo cocido a la eremítica de lo crudo; del hornito codiciado por Santa Teresa al refectorio exageradamente topofílico de la Santa Juana; y de las batallas campales de Santa Catalina Tomás contra EL TENTADOR en su refectorio mallorquín a la fundación mexicana de las capuchinas del convento de la Purísima Concepción de Toledo, para acabar descubriendo qué sucede cuando el asidero terapéutico y gastronómico que nos ancla al sosiego de lo conocido se ve alterado por los sobresaltos culinarios del viaje. Si no puedes vivir ni un segundo más sin saber por qué LA VOCACIÓN CAPUCHINA NO TIENE EXPLICACIÓN HUMANA POSIBLE, dale corriendo a play.
  • En el estrado: una ética barroca de la inclinación 11.05.2026 1h 8min
    "Una mujer que es moza, es sana, es libre, es hermosa, es desenvuelta y es holgazana, ¿qué es lo que piensa arrellanada sobre una almohada?". Fascinadas ante la incomodidad desquiciante que le suscitaba al predicador Fray Antonio de Guevara una mujer joven silenciosamente recostada sobre la placidez mullida de una almohada, en este episodio nos entregamos a reconstruir la ética postural del estrado barroco. ¿Acaso hay mejor charla con las amigas que la que se tiene en la postura apaisada de la horizontalidad? No la hay, y las mujeres de nuestros siglos más favoritos lo sabían. Recostadas sobre cojines de felpa encarnada, contemplando los cortinajes de damasco, y limpiándose los churretes de chocolate de sus mejillas arreboladas nos chillan al unísono desde sus estrados: stop evil sujetos kantianos! welcome ontología relacional basada en la vulnerabilidad! Del vlog de expat de Madame d'Aulnoy a la crítica de la rectitud de Adriana Cavarero, de las nepomonjas arellanadas de las Descalzas Reales a los lagrimones de la madre de Domingo Faustino Sarmiento ante la verticalidad forzosa del siglo XVIII, de la apología de la inclinación de Rosalía y Bad Gyal al laboratorio de horizontalidad de María de Zayas...Todo esto e incluso más cabe en “En el estrado: una ética barroca de la inclinación”. Si no puedes vivir ni un segundo más sin saber cuántos cojines tiene que tener tu estrado para ser verdaderamente de calidad, elevado, dale corriendo a play.
  • Catalina Micaela: fanática de lo sensual 27.04.2026 52min
    “Señor mío de mi alma, bien creeréis os merezco tengáis tanta memoria de mí, pues yo no hablo ni pienso en otra cosa que en vos y en lo que haréis y así muy fácilmente podéis adivinar lo que hago”. ¿Quién iba a imaginar que, detrás de esos coloretillos, de esas cejas absolutamente divinas, de esos ojitos enormes color miel que despliega la infanta Catalina Micaela en el retrato que le pintó Sánchez Coello en 1584 se escondía, en realidad, la veinteañera más intensa, apasionada, celosilla y demandante del siglo XVI? Con ánimo de paliar los estragos de la resaca de impudicia de nuestro último episodio, nos lanzamos a exhibir los pudores epistolares de otras: sumergidas en las 1804 (MIL OCHOCIENTAS CUATRO) cartas que Catalina le envió a su maridito, Carlos Manuel I de Saboya, os descubrimos todas las intimidades de este joven matrimonio heterosexual. Regalos extravagantes (papagayos! ponies! reliquias de san Vitor!), retorcidos chantajes emocionales, una puesta en práctica temprano moderna del manifiesto contrasexual de Paul B. Preciado, la NRE (new relationship energy) que todas ansiamos y mucha, muchísima fogosidad avivada por el revuelo hormonal de la veintena. Si no puedes vivir ni un segundo más sin saber qué instrucciones le daba naughty naughty Catalina a su maridito para que la “tomara por sobresalto” en mitad de la noche, dadle corriendo a play.
  • Instrucción de novicias: secret files 13.04.2026 1h 17min
    Lo escribió Santa Teresa (primera mención) en algún momento incierto entre 1562 y 1565, pero bien podríamos haberlo escrito nosotras en 2025: "según lo que he pasado en verme escrita y traer a la memoria tantas miserias mías". Perplejas de que nuestra Instrucción de novicias lleve ya dos meses aposentada en vuestras mesillas de noche, maltratada en vuestras mochilas, sudada en vuestras bolsas del gimnasio, manchurreada en vuestras encimeras... nos vemos arrolladas por una barahúnda de emociones y nos lanzamos a rebuscar en nuestros discos duros, nuestras bandejas de entrada, nuestras galerías de fotos para trazar una genealogía absolutamente desquiciada de nuestro rinconcito terapéutico. Los primeros episodios en los que parecíamos dos modelos de cautela académica en el congreso anual de la Renaissance Society of America, el batiburrillo de esquizofrenia intelectual en el que nos sumieron los años de doctorado, un largo ratito de audiolibro aterciopelado, una lectura salvajemente impúdica de nuestros primeros correos electrónicos, una cariñosísima mención a María de Zayas y otra a la persona que nos mandó a dormir en una conocida fiesta de lesbianas para no llegar resacosas a la presentación con Eudald Espluga. En fin, amigas, nuestro episodio más sonrojante y caótico hasta la fecha: bienvenidas a los secret files de Instrucción de novicias. Si no puedes vivir ni un segundo más sin saber cuál de nosotras sintió celos pasajeros de la otra en una discoteca madrileña hace veinte años, dale corriendo a play.
  • Curanderas: de la brujería al tecnoespacio 30.03.2026 54min
    ¿Acaso os encontráis, devotas nuestras del rebañito humilde del barroco, del otro lado de la temible barrera de los treinta y cinco? Desde que vuestras pepenadas consentidas dejamos atrás la salud todoterreno de la veintena, no tenemos ya más remedio que examinar y compartir nuestros pequeños quebrantos corporales con la misma vigilancia afectiva que nos empuja siempre a preguntarnos qué hemos comido hoy. Por eso, en el episodio de hoy nos ponemos más médicas y boticarias que nunca para cartografiar el escurridizo espacio femenino de las curanderas de nuestros siglos más favoritos de la historia. De la mano de nuestra admiradísima Nieves González y su exposición “El cuerpo sostenido”, os invitamos a un recorrido por las genealogías feminizadas de los cuidados terapéuticos: tecnoespacios domésticos, cocinas transfronterizas, pluriempleos imposibles, ciencia feminizada, procesos inquisitoriales por cargos de hechicería, un montón de nombres preciosos e incomprensibles como “caparrosa empanizada”, y una reconstrucción de la atropellada biografía médica y madrileña de María Sánchez de la Rosa y su hija Elena de Tordesillas. Si no puedes vivir ni un segundo más sin saber cómo curar la fiebre de San Antonio librándote de toda sospecha de brujería, dale a play.
  • Antonio Pérez 2.0 16.03.2026 54min
    Atentísimas, como siempre, a vuestras querencias y peticiones, en este episodio volvemos a enfangarnos en la vida más “derramada, no virtuosa, y demasiadamente suntuosa” de nuestros siglos más favoritos. Si os quedasteis prendadas del pornhub mitológico que colgaba de las paredes de su casilla, si todavía no os habéis recuperado de esas declaraciones en las que chillaba que él no había sido “ni p u to ni bujarrón… pecador sí y amigo de mis gustos”, hoy volvemos a desequilibrar el karma conventual con la serpiente manipuladora de Antonio Pérez. Destilamos las 1200 páginas de sus relaciones, cartas y aforismos, recreamos los momentos más lamentables de su persecución —“le hallaron escondido y le sacaron todo lleno de telarañas”–, las traiciones y fidelidades de su “francachela escandalosa” y nos hacemos eco de la mejor frasecilla posible para arrojar amenazas cuando la situación lo requiera: “Plegue a Dios que de camino no me lleve alguna pieza del arnés”. Asqueadas de tantísima testosterona, eso sí, no dejamos de lado a Gregoria Pérez, su hija, y a Juana Coello, su mujer, a la que después de haberle contagiado todas las ETS del Madrid del siglo XVI, Antonio Pérez tenía el cuajo de decirle: “La mi amada, por quien querría yo destilarme y hacerme quintaesencia”. Si no podéis vivir ni un segundo más sin saber a qué sustancia llamaba Antonio Pérez “LECHE DE VIEJOS”, dadle corriendo a play.
  • Guadalupana 02.03.2026 58min
    Es 1660 y Francisca Ruiz de Valdivieso pasea por las calles de la capital de Nueva España suspirando por volver al rinconcito del mundo que la vio nacer: Ágreda. Al fin, el 2 de abril de 1663, tras años alejada de su gélido pueblito a los pies de la Sierra del Moncayo, consigue embarcarse de vuelta a España para cumplir su sueño: enfundarse el irresistible hábito de las concepcionistas y profesar en el convento que María Jesús de Ágreda, con su avispada geopolítica y sus bilocaciones disparatadas, ha conseguido llevar a la cima del estrellato. Francisca no viaja sola: en su maletita llena de sueños lleva hasta el convento un retablo impresionante, firmado por el artista mexicano José Juárez, que incluye la copia del original de la Virgen de Guadalupe más fiel y más antigua que se conserva. Avergonzadas por el erial milagroso de esta temporada, en este episodio nos entregamos a desmenuzar el origen del culto a la Virgen de Guadalupe, la aparición más aesthetic y espectacular de nuestros siglos más favoritos: muchísimo branding contrarreformista, miles de calcos aceitosos, cuatro apariciones marianas, cientos de predicadores exaltados, “insignes trasuntadores”, hechuras milagrosas, medidas y más medidas, también, toda la euforia de la Super Bowl del catolicismo latinoamericano. Si no puedes vivir ni un segundo más sin saber qué tienen que ver Benito y Lady Gaga con todo esto, dale corriendo a play.
  • Puertas por donde se franquea el alma 16.02.2026 1h 5min
    Decía José Gómez de la Parra de las religiosas del convento de carmelitas descalzas fundado en Puebla de los Ángeles en 1604 que por vivir “enclaustradas en la estrecha clausura del convento, y encerradas en las pequeñas celdas”, “los sentidos los tienen mortificados”. Conmovidas por los rigores de este sensorio cercenado, en este episodio decidimos indagar en los extrañísimos recovecos somáticos del cuerpo barroco y sus sentidos. “Receptáculos” y “concavidades” para Juan Luis Vives, “puertas por donde se franquea el alma, en esta cárcel del cuerpo”, para Lorenzo Ortiz, los sentidos son, para el batallón de cetrinos jesuitas obcecados en disciplinar cada rinconcito de la clausura femenina, peligrosas sendas que cauterizar. Si las religiosas mortificadas de Puebla encontraron, entre la exuberancia del castigo y la oportunidad del milagro, los asideros retóricos para hacer del convento un espacio desbordante de sensorialidad, las hijas de Felipe, empeñadas en no acabar con los sentidos mortificados, nos refugiamos en los sonidos y texturas de hashtags como #satisfyingvideos y #slimeasmr para suplir las carencias sensoriales de nuestras largas temporadas de enclaustramiento construyendo, desde la celdita académica, nuestro propio sensorio virtual. Extraños y santos olores, desabridas salsas de chinches, milagrosos chilaquiles y el sabrosísimo costado de Cristo: no cercenes tu sensorio, amiga, y dale a play.
  • “No pueden ellos ver mejor lo que conviene a cada sujeto”: gobernanzas conventuales 02.02.2026 1h 8min
    En este episodio, grabado en directo desde el auditorio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, recuperamos tratados de gobierno conventual, una tipología textual olvidada y denostada que, sin embargo, demuestra que, desde finales del siglo XVI, las mujeres rigieron sus vidas en la clausura guiadas por dos premisas: la primera, que «no pueden ellos (los hombres) ver mejor lo que conviene a cada sujeto» y, la segunda, que «aunque sé los muchos santos que de esto han escrito y cada día escriben, creo que sus levantados espíritus no se aplican a menudencias de mujeres [...] y pues nosotras lo somos, tendremos licencia de advertirnos y enseñarnos». Monjas como las carmelitas María de San José y Ana de Jesús, la agustina Mariana de San José o la clarisa Sor Francisca de Jesús de Borja y Enríquez se empeñaron en huir de la autoridad escolástica y optaron, machaconamente, por una construcción de la vida comunitaria siempre inclinada hacia formas dialógicas y colaborativas. Guiadas, como siempre, por la firme convicción de que “todo lo que te esté pasando a ti, ya le pasó a alguien —probablemente a una monja— en los siglos XVI y XVII”, encontramos en las voces conventuales la genealogía perdida, e insospechada, de caminos alternativos (tal vez más utópicos) de pensar la gobernanza y las políticas públicas.
  • Antonio Pérez: True Crime barroco 19.01.2026 57min
    En febrero de 1592, un catedrático de gramática llamado Juan de Basante se sentó a declarar en el proceso inquisitorial del infame ex secretario de Felipe II, Antonio Pérez. En un acto de ventriloquía perversa, Basante aseguró que, ante las acusaciones de sodomía que se habían levantado contra él, Antonio Pérez se había visto en la necesidad de chillar a los cuatro vientos que él no había sido “ni p u to ni bujarrón… pecador sí y amigo de mis gustos”. Estas declaraciones tan Ábalos-core, Epstein-core, Julio Iglesias-core brotaron, efectivamente, de la boca de la persona más aborrecida y adulada del reinado de Felipe II: Antonio Pérez. En nuestro primer coqueteo con el true crime barroco, os contamos todo lo que no sabíais que necesitábais saber sobre el artífice intelectual del asesinato más sonado de finales del siglo XVI, el poseedor de la colección de pornhub mitológico más husmeada de la época, el supuesto amante de la mujer con boquita de piñón, cejas perfiladas y parche en el ojo que todavía hoy nos hace suspirar a todas, el causante de una sonrojante fiebre de hibristofilia conventual y, como decía el historiador Luis Cabrera de Córdoba, el más “derramado, no virtuoso y demasiadamente suntuoso” hombre que jamás se había visto en la Corte. Si no puedes vivir ni un segundo más sin saber qué cuadro obscenamente homosexual escondía Antonio Pérez detrás de una cortina de terciopelo en su “casilla” madrileña, dale corriendo a play.
  • “HACÍA EXCESOS COMO LOCA”: enemigos del ocio, moralistas matrióticas y una ravera mística 22.12.2025 1h
    Mientras las criaturillas de San Ildefonso inauguran con su soniquete cantarín el corazón de las fechas navideñas, nosotras decidimos hacer un alto en el camino recuperando un episodio veraniego. Hartísimas de trabajar mientras todas os dábais al gusaneo y al justísimo abandono de la desidia, en el mes de julio grabamos, con ocasión del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro y nada menos que desde el corral de comedias construido por Leonardo de Oviedo en 1628, nuestro episodio más resentido hasta la fecha. En “‘Hacia excesos como loca’: enemigos del ocio, moralistas matrióticas y una ravera mística” damos voz a todos esos jesuitas, franciscanos y carmelitas adustos que hicieron la crítica al teatro su única obligación cristiana, a un puñado de mujercitas nobles que hubieran negado al mismísimo Cristo con tal de erradicar por todos los medios cualquier forma de ocio y a un indeseable grupúsculo de señores que aseguraban que cualquier mujer que moviera un poquito las caderas en una zarabanda era, directamente, una casquivana irredimible. Todo para, en el que probablemente sea nuestro episodio más cascarrabias hasta la fecha, aunar nuestras voces con la de la condesa de Aranda para preguntarnos, como ella, “¿quién dejara de derramar lágrimas viéndolos tan opuestos a estas verdades, que de las veinticuatro horas del día gastan diez en dormir, cuatro en pasear y oír las comedias, seis en conversaciones ilícitas, las demás escuchando adulaciones y ninguna para Dios, que parece no conocen ni profesan su Ley?” Pero que ninguna amiga se preocupe. Al fin y al cabo es navidad, y el ambientillo celebratorio de estos días termina por infiltrarse como una travesura anacrónica en aquella grabación acalorada para que todo termine, de la mano de la espectacular y venerable sierva de Dios María Baptista (tu monja ravera de confianza) en el mejor de los puertos posibles: el jolgorio entre celosías. Si no puedes vivir un día más sin saber por qué compartir espacio de convivencia con la masculinidad cis hetero TM solo puede conducirte a acabar instalada en el rigor y en la cólera, abogando por el fin del ocio y los festejos desde extraños sentimientos “matrióticos”, y si te intriga por qué un rociador de agua de olor fue el gadget más imprescindible de una ravera mística, dale corriendo a play.
  • Turismo gallofo, peregrinaje barroco 08.12.2025 1h 2min
    Consumidas por la fatiga después de un mes de trasiegos y excursiones, suspirando por un dulce regreso al estatismo de la clausura, en este episodio emprendemos un último peregrinaje prenavideño hasta la Iglesia segoviana de San Quirce para diseccionar, con nuestro escalpelo barroco, la que probablemente sea la categoría más odiosa de la subjetividad contemporánea: el turista. De la infame boda veneciana de Jeff Bezos al macroevento filipino-segoviano del siglo XVI; del empeño insaciable y colectivo por traducir lo monumental a lo íntimo a través del souvenir al muy recomendado turismo de stalkeo y el incontestable decálogo anti-turistificación de Gregorio de Nisa. En “Turismo gallofo, peregrinaje barroco” os contamos absolutamente todo lo que necesitáis saber sobre el batacazo del hype de la peregrinación medieval, sobre el peligroso espejo del afán acumulativo, desacralizado y consumista del perfecto jovencito humanista y sobre la reconfiguración de la práctica peregrina como viaje interior. ¿Es este episodio, amigas, un intento de convenceros de que os abstengáis de hacer tanto turismo y de que intentéis poner en práctica métodos más reflexivos para re-sacralizar vuestra relación con la geografía planetaria de una forma menos consumista? No, porque después de haber pasado un año encaramado a trenes, aviones, coches y autobuses este rinconcito terapéutico no tiene autoridad moral ninguna para hacerlo. Pero sí es una invitación a hacernos una pregunta importantísima cada vez que nos dispongamos a hacer una maleta: ¿De qué sirve viajar físicamente a Jerusalén, cuando llevas Sodoma, Egipto y Babilonia enteras en lo más profundo de tu ser? Si no puedes vivir ni un segundo más sin saberlo todo sobre la fosforescencia de los cochinillos segovianos, y sin enterarte de por qué santa nos harían pasar unos traficantes de reliquias fraudulentas que nos secuestraran y cortaran en pedacitos, dale corriendo a play. Eternamente agradecidas al Ayuntamiento de Segovia, a la Agenda Urbana Segovia 2030 y a la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce.
  • Spanish Style 24.11.2025 1h 8min
    Atosigadas por los picores de una reinvención contemporánea de la golilla y con nuestros piececillos sufriendo más que si arrastráramos unos pesados chapines, nos aventuramos, desde la Hispanic Society de Nueva York, a experimentar la incomodidad y, con algo de suerte, transmitir algo de la gestualidad mayestática de la moda española barroca. Inspiradas por la maravillosa exposición “Spanish Style: Fashion Illuminated (1550–1700)” y acompañadas por su excepcional comisaria, Amanda Wunder, nos adentramos en un acelerado vaivén transhistórico que va de las controvertidas mordazas de Margiela en la última semana de la moda de París a los hipnóticos retratos de las cartas ejecutorias de hidalguía; de la repulsión que le producían al jurisconsulto Alonso Carranza los guardainfantes de finales del siglo XVII a la peculiarísima nómina de invitados del desfile de Carolina Herrera en la Plaza Mayor de Madrid; de los costes ecológicos y humanos que suponía la obtención del color negro ala de cuervo insignia indiscutible de los Habsburgo al color crema inseparable de la dinastía Kardashian. Si quieres saber qué atrocidad sartorial del siglo XVII puede hacernos pensar en Arturo Pérez Reverte, Javier Marías y las Real Housewives de Salt Lake City, todo a la vez, dale corriendo a play.Agradecimiento especial a la Hispanic Society por la acogida y a Tierra Extraña por la ayuda con la producción.
  • Nepocarmelitas: la duquesa de Béjar 10.11.2025 59min
    En 1619, una de las señoras más relevantes del panorama aristocrático español decidió abandonar la incomodísima opulencia de la gorguera para abrazar la sobriedad estética del recatamiento nuncore. Juana Hurtado de Mendoza y Enríquez le dijo adiós a la suavidad del terciopelo, a la viveza de los arreboles y al frescor de los búcaros para abrazar con entusiasmo el jergón, la toca y el cilicio: un felicísimo camino que la llevó del pussy palace que compartía con el casquivano de su marido y el criptobro de su hijo al jolgorio comunal femenino de las carmelitas descalzas de San José de Sevilla. Acompañadnos, amigas, en este recorrido por maternidades disidentes, pleitos por herencias millonarias, toneladas de papeles manuscritos, penitencias extremas, carmelitas aristócratas, encargos literarios interconventuales, cuerpos incorruptos, y sobre todo, ahora que nadie puede parar de hablar de ellas, muchísimas muchísimas muchísimas monjas.
  • Tropicoquetas post mortem 27.10.2025 1h 4min
    Con el destello de las flores de madera doradas que adornan la bóveda de la iglesia del Museo Santa Clara de Bogotá llameándonos en las mejillas y el corazón, y con el felicísimo auspicio de la decimotercera edición del Festival Gabo, en este episodio neogranadino nos dejamos poseer por el espíritu de las monjas de este antiguo Real Convento santafereño para rastrear una genealogía clarisa tropicoqueta que desemboca irremediablemente en Karol G. Ritos mortuorios conventuales, retratos postmortem, coronas, repintes, desenterramientos de dudosísimo gusto, toqueteos cadavéricos y los cien mil rostros de Sor Gertrudis de Santa Inés, el Lirio de Bogotá. Si no puedes vivir ni un segundo más sin conocer cada detalle sobre el glow up barroco definitivo y si estás convencida de que ha llegado para ti el día de imaginarte a un grupo de expedicionistas dominicas de ultratumba contoneándose al ritmo de “los quiero ver con las manos pa’rriba, bailando, sin pena sin pereza, que el meneíto apenas empieza”, dale corriendo a play.
  • Hiperglucemia barroca 13.10.2025 57min
    En el año 1700, en un tratadito titulado Talentos logrados, en el buen uso de los cinco sentidos, el jesuita Diego Calleja no podía sino escandalizarse ante la mera existencia del azúcar. No se contentó el apetito de la barata dulzura en la miel, pareciéndole que era cosa muy fácil —chillaba el jesuita—, y trazó los Ingenios de azúcar, donde el precio de los materiales, la muchedumbre de los artificios y solicitud de cuidados es indecible. Abandonando por un día, y sin que sirva de precedente, el comedimiento de nuestro sobrio cuadradito de chocolate, hoy nos adentramos, arropadas por Diego Callejo y un ejército de moralistas y coadjutores jesuitas, en nuestro episodio más hiperglucémico hasta la fecha: encarnizados pleitos sobre bizcochos de soletilla en Barcelona, trampantojos esculpidos en alcorza en el Reino de Chile, relatos de explotación azucarera en Barbados. Del fervor repostero de las clarisas chilenas a Rosalía y el pastelero Cédric Grolet pasando por los pleitos gremiales más golosos del siglo XVII, os demostramos que el azúcar es y siempre será una irresistible ilusión multisensorial, el disfraz goloso de complejísimos flujos de producción, explotación, manufactura y consumo. Si queréis saber cuántas onzas de harina hacían falta en el siglo XVII para hornear unos bizcochos de sepulcro, dadle corriendo a play.
  • “Y si muriere en el camino”: Concilio de Trento 29.09.2025 1h
    Más abrigadas que nunca por la seriedad abanderada del amparo institucional, y pasmosamente legitimadas por las altas jerarquías de nuestro tiempo, nosotras tan habituadas a sugerir cruisings calenturientos entre Felipe II y su jerónimo favorito, tan dispuestas a hurgar todo lo que haga falta hasta encontrar el lado más blandurrio y anti-canónico de Lope de Vega, nos vemos hoy sentadas en el auditorio del Ministerio de Cultura con ocasión de la inminente celebración de Mondiacult, la cumbre internacional de ministros de cultura que el ministerio organiza en colaboración con la UNESCO y que se celebrará en Barcelona entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre. Rodeadas de tantísima oficialidad ministerial, para sumergirnos en lo que supone juntar a 194 dirigentes de 194 nacionalidades para intentar ponerlos de acuerdo sobre algunos de los temas más cruciales de la cultura contemporánea solo había un acontecimiento de nuestros siglos más favoritos al que volver la mirada. Bienvenidas, amigas, al episodio que nunca supisteis que necesitábais, pero sin el que ya no podréis vivir. Bienvenidas, amigas, AL CONCILIO DE TRENTO. Dieciocho años de contiendas burocráticas, de subalquileres arzobispales, de small talk en latín, de enfrentamientos demasiado testosterónicos, de teólogos con labios carnositos y de sutiles cruisings ecuménicos. Si no puedes aguantar ni un segundo más sin saber cuál fue el insulto tridentino por excelencia o cuántas horas tardaba en llegar un decreto desde Trento hasta Roma, dale corriendo a play.
  • “Dios me inclinó a eso”: mudanzas conventuales 15.09.2025 1h 7min
    Agitadas, exaltadas y jolgoriosas por los principios de nuestra temporada más cargada de novedades, en este episodio aprovechamos nuestra propia mudanza conventual para llevaros de la manita por las incertidumbres existenciales que asaltan a toda chica enfrentada al abismo de elegir el carisma que regirá el resto de su vida espiritual: un camino sinuoso e intermitente guiado por el irremediable anhelo de identificación, el hambre de reconocimiento y ese deseo de completud que solo puede proporcionarte ingresar en el convento de una orden que te haga susurrar, suavito pero firme, “Es que soy yo LITERAL”. Bienvenidas, amigas, a un recorrido por cada detalle del día en que Sor Juana Inés de la Cruz dijo adiós a las carmelitas descalzas de Ciudad de México para enfundarse su hábito blanco y su escapulario marrón, colgarse su venera e ingresar en las jerónimas, y por cada menudencia del día en que Santa Teresa cerró el portón de la Encarnación de Ávila para dejar atrás a las carmelitas calzadas, descalzarse y emprender la reforma carmelita. Caídas estrepitosas por escaleras, anhelos de drag kings jesuitas, fantasías de un Architectural Digest conventual y hasta, recurriendo a Deleuze (!), un agujero espaciotemporal donde todas las criaturitas de ese barroco nuestro perpetuamente elástico conviven en proxemia y armonía. Muchísimas excusas para esquivar, y al final sucumbir, a la epidemia auto-identificativa. Si no puedes vivir ni un segundo más sin descubrir a qué orden pertenecerían Aixa de la Cruz, Laura Weissmahr y Miguel Agnes, y si necesitas saber el número exacto de almohadas que incluía la hoja de dote de Santa Teresa, dale corriendo a play.
  • Cursilería, pequeñeces y llagas, Sor Patrocinio 23.06.2025 1h 8min
    Alicaídas y melancólicas por sabernos ante la grabación del último episodio de la temporada, pero consoladas por los arrumacos aterciopelados del Museo del Romanticismo, por el gozoso y talentosísimo acompañamiento de Lucía Amor y por el aliento desmedido de un público espectacular, en “Cursilería, pequeñeces y llagas: Sor Patrocinio” nos atrevemos a ofreceros la mayor travesura anacrónica que jamás haya ejecutado este podcast. Cautivadas por el reclamo táctil y primoroso de la exposición “Cosas tenidas por pequeñeces”, en este episodio, y sin que sirva de precedente, abandonamos el cobijo portátil que entre todas hemos levantado con esmero y minuciosidad sobre las reliquias de El Escorial, los tapices de las Descalzas Reales, las sandalias mugrientas de Santa Teresa, la grandísima repugnancia de María de San José, las bilociones de María Jesús de Ágreda y tantas alegrías barrocas más para aventurarnos, temerosas, por sillerías isabelinas, fanales polvorientos, cenotafios de pelo, estuches acolchados, dioramas, y todo un lexicón decimonónico radicalmente nuevo en este rinconcito terapéutico nuestro. Bienvenidas, amigas, a nuestro episodio más romántico hasta la fecha: de miniaturas concepcionistas al epicentro del star system conventual del siglo XIX, un recorrido repleto de ensoñaciones, labores de manos, llagas fingidas, atentados fallidos, destierros, engatusamiento epistolares y mucha cursilería. Si no puedes vivir ni un segundo más sin saber con quién estaríamos dispuestas a intercambiar nuestra ropa interior, dale a play.
  • Queremos morir mártires: Luisa de Carvajal 09.06.2025 1h 6min
    Acogidas en los dulcísimos brazos de Sara Torres, en este episodio peregrinamos hasta La Térmica de Málaga, para explorar la erótica del sacrificio: coqueteamos con la sobrecarga testosterónica de los relatos martirológicos y nos adentramos en los martirios de Nagasaki de 1597 para enseguida dejar atrás la épica imperialista de la cultura maritial de nuestros siglos más favoritos y explorar, de la mano de Luisa de Carvajal y Mendoza, el reverso lento, dulce y hasta erótico del martirio. “Muy seca y huraña con mi contrario sexo” desde la infancia, pero con una aversión inquebrantable hacia la clausura, esta pija nacida en Cáceres en 1566 hizo voto de martirio en 1598 y, decidida a “hacer rostro a todo género de muerte, tormentos y riguridad, sin volver las espaldas en ningún modo, ni rehusarlo por ninguna vía”, optó por el suplicio más transepocal que ha existido, existe y existirá jamás: una mudanza a Londres. Bienvenidas, amigas, a esta experiencia inmersiva en el erasmus martirológico de Luisa de Carvajal: alteraciones del orden público, prácticas carroñeras de recolección de reliquias, triquiñuelas diplomáticas, penitencias sensuales, cultivo epistolar de la amistad y mucha, muchísimas fobia a los protestantes mohosos. Si no puedes vivir ni un segundo más sin alarmarte con el precio desorbitado del pan de centeno en Londres en 1605 ni consigues conciliar el sueño sin aprenderte el método de etiquetado de reliquias en la morgue mal gestionada que fue la casa de Luisa de Carvajal, dale corriendo a play.

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