Podcast Catolicos en Camino
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Este podcast es un proyecto sin fines de lucro con fines catequéticos. Todo el contenido se comparte con respeto y tiene fines espirituales y formativos. No sustituye acompañamiento pastoral ni profesional. En caso de reclamo, el material será retirado.
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Santo Evangelio Diario 22de SEPTIEMBRE Mons Enrique Diaz Diaz 22.09.2026 4นาที22 Septiembre Santos Cristóbal, Antonio y Juan, mártires Proverbios 21, 1-6. 10-13: “A quien cierra sus oídos al pobre, nadie le responderá” Salmo 118: “Enséñame, Señor, a cumplir tu voluntad” San Lucas 8, 19-21: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica” No se puede entender este texto, que acabamos de leer, como si Jesús despreciara o condenara a la familia, ni siquiera como si no la tuviera en cuenta o que estas sentencias manifestaran poco aprecio hacia su madre María. Podemos descubrir en estas palabras de Jesús su empeño por crear la nueva familia de Dios no basada ni en la carne ni en la sangre, sino en la palabra, y podríamos decir en la Palabra (con mayúscula) ya que quien escucha esta Palabra y la pone en su corazón, encontrará nuevos hermanos y nueva familia. Sólo el Señor Jesús tiene palabras de vida eterna capaces de crear nuevas relaciones, nuevos lazos y una alegría nueva. La relación entre la Palabra de Dios y esta nueva familia, la alegría y el servicio, se manifiesta claramente en María. Vienen a nosotros las palabras de Isabel: “Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”. María es dichosa porque tiene fe, porque ha creído, y en esta fe ha acogido en el propio seno al Verbo de Dios para entregarlo al mundo. Jesús se encarna porque ha habido una mujer sencilla que ha creído la palabra y le ha permitido anidar en su vientre. Las palabras de este pasaje dan a María una nueva alabanza, no sólo en la elección para ser madre, sino en su escucha y aceptación de la Palabra. Jesús, así, muestra la verdadera grandeza de María, abriendo también para nosotros la posibilidad de esta nueva familia y nueva relación que nace de la acogida y la puesta en práctica de la palabra. Nuestra relación personal y comunitaria con Dios depende del aumento de nuestra familiaridad con la Palabra Divina. Gracias a Dios, en los últimos tiempos se ha dado una relevancia especial a la Palabra de Dios, pero para muchos cristianos queda en el olvido, como algo ya sabido… sin embargo la Palabra es dinámica y cada día trae algo nuevo a nuestros oídos y a nuestra vida. La misma Palabra ofrece nuevas fuentes de reflexión, de consuelo y de esperanza. Es necesario que cada uno de nosotros busque esos espacios propios para escuchar la Palabra en pequeños grupos, en las celebraciones, en los estudios y en la oración personal. Un cristiano sin la palabra de Dios es un árbol seco que no puede dar fruto y amenaza con desplomarse. Escuchemos la Palabra para tener la vida de la nueva familia. -
Santo Evangelio Diario 21 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 21.09.2026 4นาที21 septiembre San Mateo Apóstol y evangelistaEfesios 4,1-7.11-13: “Él fue quien concedió a unos ser apóstoles y otros, evangelizadores”Salmo 18: “El mensaje del Señor resuena en toda la tierra”San Mateo 9,9-13: “Sígueme. Él se levantó y lo siguió” Aunque los evangelios recorrieron un largo camino antes de ser escritos, nos quedan imágenes muy bellas que parecen tomadas de primera mano. El precioso pasaje que hoy nos ofrece San Mateo sintetiza las características que encierra su llamado y que pueden ser del llamado de toda persona. Mateo es un recaudador de impuestos. Los recaudadores de impuestos gozaban de no muy buena fama entre los israelitas, eran vistos como aliados de un gobierno opresor, mientras ellos con frecuencia aprovechaban la situación para enriquecerse. Por eso los consideraban pecadores, traidores e impuros. Y precisamente a él es a quien llama Jesús para que forme parte de sus más cercanos discípulos, aunque le genere las críticas y desprecio de los fariseos y escribas. Es la iniciativa de Jesús para ir en busca de los despreciados y tenidos en menos. Mateo está dispuesto a seguir a Jesús y vaya que para él no sería fácil. Cuando se tiene una posición y unas propiedades, el seguimiento se torna más difícil. Pero Mateo con su ejemplo nos enseña las condiciones y consecuencias que trae el seguimiento de Jesús. Finalmente lo encontramos junto a otros pecadores y publicanos comiendo con Jesús como una señal del banquete al que todos somos invitados. La vocación de Mateo es el paradigma de la vocación de todo cristiano. Hoy Jesús sigue pasando en torno a nuestras mesas y a nuestros negocios. Nos mira con misericordia y espera que dejemos todo lo que nos ata para que podamos participar y convivir en la mesa de la fraternidad. No podemos despreciar esa invitación que nos hace Jesús, no es un seguimiento opcional, es vital para cada uno de nosotros. Sintamos cómo Jesús pasa a nuestro lado, nos mira con amor y también nos dice: “Sígueme”. Dejemos nuestros negocios particulares y entusiasmémonos por el proyecto de Jesús. De su mano, con su cariño por nosotros pecadores, vayamos, como Mateo, a anunciar el Reino de los Cielos. -
Santo Evangelio Diario 20 de Septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 20.09.2026 9นาทีXXV Domingo OrdinarioIsaías 55, 6-9: “Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes” Salmo 144: “Bendeciré al Señor eternamente”Filipenses 1, 20-24.27: “Para mí, la vida es Cristo y la muerte, una ganancia”San Mateo 20, 1-16: “¿Vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?”Hoy la Palabra de Dios sacude nuestras estructuras humanas más profundas. Nos confronta con una realidad que muchas veces nos cuesta aceptar porque rompe nuestra lógica comercial del mérito y del esfuerzo egoísta. La parábola que acabamos de escuchar, los jornaleros de la viña, nos presenta a un Dios que no calcula como nosotros. El profeta Isaías ya nos lo advertía con absoluta claridad en la primera lectura: "Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis caminos, dice el Señor"¡Y qué bueno que sea así! Si los caminos de Dios fueran los nuestros, estaríamos perdidos bajo el peso de nuestra propia mezquindad.El ámbito del trabajo es un lugar donde prevalecen las injusticias porque le da más valor al capital y a las ganancias que a la dignidad y necesidades básicas de las personas. Los horarios, los salarios, nos comprueban que las personas pasan a ser meros números, engranes de una maquinaria de producción que solamente beneficia a unos cuantos y deja a la mayoría sobreviviendo. El desempleo no es sólo por falta de trabajo, por negligencia, o por incapacidad, es sobre todo por falta de oportunidades en un mundo injusto dominado por el dinero.El campo está igual: mucho trabajo, mucho riesgo para los campesinos y pocos beneficios cuando se obtiene la cosecha. Las ganancias quedan en acaparadores. La actual concentración de renta y riqueza se da principalmente por los mecanismos injustos del sistema financiero y una acumulación de bienes y servicios que ni es en pro del bien común, ni beneficia a todas las personas, ni produce una auténtica realización de la felicidad humana. Si a esto añadimos la grave corrupción en todos los niveles, la vinculación al flagelo del narcotráfico, de la trata de personas o del narco negocio, las “cuotas de seguridad”, se acaba destruyendo el tejido social y económico de las comunidades. Y esto tiene graves repercusiones en el desempleo, subempleo y situaciones dramáticas de necesidades personales, familiares y sociales. No es extraño, pues, que muchos jóvenes emigren en busca de mejores oportunidades dejando en abandono a las familias, o, en el peor de los casos, se vean atrapados en las redes de narcotráfico y grupos delictivos. Cuando es más importante la ganancia que las personas, siempre acaba perdiendo la humanidad. Frente a este mundo de injusticia y desempleo, viene Jesús a narrarnos su parábola. ¿Tiene algo que enseñarnos? Ya me imagino que si nosotros nos ponemos en el lugar de los primeros obreros que trabajaron todo el día y recibieron un pago igual que los que trabajaron sólo una hora, estaríamos renegando y criticando al patrón que nos presenta la narración. Pero hay una enseñanza más profunda, aun en el plano meramente laboral. El patrón no comete ninguna injusticia pues en el denario, pago justo convenido, se representa la cantidad necesaria para sobrevivir dignamente. Y es el derecho que todas las legislaciones prescriben: derecho a un salario que dé la posibilidad de alimentación digna, educación, salud y vivienda. Pero eso queda en letra muerta porque nos sometemos a las leyes de un capitalismo feroz. Cristo nos propone un verdadero cambio, donde todos los hermanos sean capaces de obtener su “denario”, es decir un salario justo y suficiente para que una familia lleve una vida con dignidad. La parábola tiene además otros sentidos. Está centrada en la instrucción de Jesús sobre la fraternidad cuyo cimiento fundamental es la acogida al débil. -
Santo Evangelio Mateo 20, 1-16 XXIV Domingo del Tiempo ordinario catequesis Padre Antonio Pavia 20.09.2026 53นาทีLectura del santo evangelio según san Mateo 20, 1-16 XXIV Domingo del Tiempo ordinarioEn aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo:“Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido».Ellos fueron.Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:“Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”.Le respondieron:“Nadie nos ha contratado”.Él les dijo:“Id también vosotros a mi viña».Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz:“Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”.Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo:“Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.Él replicó a uno de ellos:“Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”.Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».Reflexión : Saber estar con DiosJesús nos habla del propietario de una viña que sale una y otra vez buscando quien quiera trabajar en ella. El propietario representa a Jesús, que llama sin cesar a personas que quieran ser luz y sal para el mundo. El problema está en los que le dicen que sí "aguantando el peso del día y del calor" a disgusto, el cumplir por el cumplir no sea que nos castigue. Estos trabajadores..que sí que los hay..nunca llegarán a ser discípulos de Jesús..se mueven entre el fanatismo y el avinagramiento.La paga del discípulo es la de estar con el Señor Jesús. Acontece entonces la Fiesta del alma.. el saber estar con Dios. Por supuesto, este es el mejor salario.(P. Antonio Pavía)comunidadmariamadreapostoles.comSUSCRÍBETE Escúchalo léelo meditalo y comparte https://linktr.ee/jastorm2076 -
Santo Evangelio Diario 19 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 20.09.2026 4นาที19 Septiembre San José María de Yermo y Parres San Jenaro 1Corintios 15, 35-37. 42-49: “Se entierra un cuerpo corruptible y resucita incorruptible” Salmo 55: “Caminaré en presencia del Señor” San Lucas 8, 4-15: “Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto y dan fruto por su constancia” Señor, tus explicaciones de la parábola de la buena semilla hoy llegan hasta mi corazón y me hacen estremecer. ¿Cómo no temblar al saber que has tenido tan gran magnificencia que a pesar de ser yo un terreno de camino, donde todos pisan, donde todos pasan, donde los pájaros se llevan lo bueno, te arriesgas a sembrar tu palabra? El diablo, vestido de diversiones, fantasías, nuevos intereses, amenaza con llevarse hoy tu palabra, tu buena semilla. Mírame, rómpeme para que pueda penetrar tu palabra a lo profundo de mi corazón. Es cierto que otras ocasiones he escuchado tu palabra con mucha alegría, pero también es cierto que a la hora de la prueba no la he dejado enraizar, que la acepto superficialmente porque tu palabra compromete, exige, y yo no soy dado a hacer compromisos. Poco me dura el gusto y a las primeras tentaciones, a las primeras dificultades, me hago disimulado y olvido tu palabra. Aunque la recuerdo con gusto, pero no soy capaz de aceptar compromisos. Quita las piedras de mi orgullo y mis malas aficiones, quita las piedras de mis envidias y mis rencores, dale profundidad a tus palabras para que me puedan dar verdadera vida. Tus explicaciones de la tercera tierra también me tocan directamente: las espinas de mi afán de riquezas y placeres, mi egoísmo y la búsqueda de mi mismo, han ahogado con frecuencia la Palabra que un día había recibido con gusto. ¿Podrías limpiarme un poco y quitar de este campo todas esas espinas que ahogan la vida, la generosidad y el servicio? Señor, también tengo que reconocer que a veces he sido tierra buena, no con tanto mérito mío, sino con tu gran misericordia. A pesar de mis miserias he encontrado frutos buenos en mi vida y cómo me he gozado con tu presencia. Señor, aquí tienes mi tierra, aquí tienes mi vida: sigue sembrando tu Palabra en mi corazón, porque si Tú no siembras se acaba la esperanza. -
Santo Evangelio Diario 18 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 20.09.2026 4นาที18 Septiembre BEATOS JUAN BAUTISTA y JACINTO DE LOS ANGELES, Laicos, “Mártires Oaxaqueños” 1 Corintios 15, 12-20: “Si Cristo no resucitó, vana es la fe de ustedes” Salmo 16: “Atiéndeme, Dios mío, y escucha mi oración” San Lucas 8, 1-3: “Los acompañaban algunas mujeres que los ayudaban con sus propios bienes” Es muy significativa la presencia de la mujer en el evangelio de San Lucas. No solamente es el evangelio que más habla de María, sino con frecuencia hace alusión a la relación de Jesús con las mujeres y al acompañamiento que ellas hacían. El breve pasaje que leemos en este día es muy relevante porque junto a los Doce, el grupo selecto, San Lucas coloca a este grupo de mujeres que van con el Señor. No son un grupo amorfo, está conformado por mujeres que realmente son seguidoras de Jesús, que han sentido en su vida su presencia, que las ha levantado y que ahora están dispuestas a ayudar con sus bienes a la misión que Jesús les presenta. En nuestras comunidades, en las familias y en las ciudades, es muy importante la labor que realiza la mujer. La mujer es en el hogar el verdadero sostén de los valores espirituales y morales de la familia. Todos recordamos con cariño y admiración cómo nuestras madres fueron sembrando en nosotros el amor a la verdad, la honradez, el trabajo y la dedicación. De sus labios aprendimos las primeras oraciones. Es cierto que no podemos reducir su ámbito al hogar y que ahora muchas mujeres participan de la vida social y pública y que emprenden muchas empresas con éxito. Es una gran riqueza que aportan en todos los espacios. Ojalá que no descuiden esta tarea tan importante de transmitir los verdaderos valores donde quiera que se encuentren. San Lucas las presenta como testigos de resurrección, como fieles seguidoras junto a la cruz, como portadoras de alegría y evangelio. Que la mujer se abra a nuevos horizontes pero que siempre lleve en su ser ese gran don de transmitir vida, no solamente física, sino vida espiritual y una gran esperanza. -
Santo Evangelio Diario 17 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 17.09.2026 4นาที17 septiembre San Roberto Belarmino Santa Hidelgarda de Bingen 1Corintios 15, 1-11: “Esto es lo que predicamos; esto es lo que hemos creído” Salmo 117: “Te damos gracias, Señor, porque eres bueno” San Lucas 7, 36-50: “Sus pecados le han quedado perdonados, porque ha amado mucho” A través de todo el evangelio de San Lucas encontramos, como en ningún otro, una relación muy especial de Jesús con los pobres, con los marginados, con las mujeres, pero en especial con todos los pecadores. Todo esto, en contra de un pueblo cuya mentalidad y tradición marginaba de una forma fortísima y hasta humillante a quien consideraban contaminado, impuro o pecador. No podrían ver jamás con buenos ojos que una mujer pecadora y considerada de mala fama se acercara a Jesús y tuviera esas familiaridades que ni el propio dueño de la casa había tenido. Juzgamos nosotros muy duramente al fariseo, pero pongámonos en su lugar y creo que no sería muy distinta nuestra forma de pensar y de juzgar. Es más, con frecuencia sucede en nuestros círculos que, a personas, ya no digamos de dudosa reputación, sino simplemente que las consideramos sospechosas, les hacemos el vacío y las tratamos con indiferencia y lejanía. A muchos suena escandalosa la actitud y comentarios del Papa Francisco frente a quienes condena la sociedad. Pero sólo sigue el plan de Jesús que, para manifestar la misericordia del Padre, tiene una actuación muy diferente: reconoce que puede haber pecado e invita al pecador a convertirse, pero no puede condenar a quien ha pecado sin antes haberle dado la oportunidad de una conversión. Nos muestra a un Padre Dios infinitamente misericordioso que no juzga y que espera la más mínima muestra de amor para conceder el perdón. El hermoso pasaje de este día encierra dos grandes enseñanzas. La primera se refiere a nuestra actitud que tiene que ser de un corazón misericordioso, abierto a los demás, capaz de amar y perdonar, que no esté dispuesto a juzgar el pasado de las personas. La segunda se refiere a nuestra relación con Dios: nunca tendremos mayor pecado que dudar de su amor y misericordia. Debemos reconocer que siempre está dispuesto a otorgar el perdón a quien da muestras de conversión. Por más grande que sea nuestro pecado, siempre será mayor el amor y la misericordia de Dios. No podemos dudar que nos perdona mucho porque nos ama mucho, pero también a quien mucho se le ha perdonado lo debe amar muchísimo y demostrarlo con sus obras. -
Santo Evangelio Diario 16 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 16.09.2026 4นาที16 Septiembre Santos Cornelio y Cipriano I Corintios 12, 31- 13, 13: “Entre estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor, el amor es la mayor de las tres” Salmo 32: “Dichoso el pueblo escogido por Dios” San Lucas 7, 31-35: “Tocamos la flauta y ustedes no bailaron, cantamos canciones tristes y no lloraron” ¿Quién puede dar gusto a todas las personas? Bien dice el refrán popular: "No soy monedita de oro...", unos condenan y aborrecen lo que otros buscan y prefieren. Lo que hoy era lo más agradable y solicitado, mañana se convierte en pasado de moda y detestable. ¿Cómo agradar a los hombres? El mismo Jesús reclama a su generación esta incongruencia de exigencias. Lo que rechazaban en Juan el Bautista ahora lo exigen del Mesías, y lo que condenan del Mesías, antes lo solicitaban del Bautista. Cuando se tiene el corazón en lo exterior, siempre habrá manipulaciones e inconformidades. Jesús invita a mirar lo que hay en el corazón. San Pablo en su carta a los Corintios nos ofrece este día el bello pasaje que conocemos todos como el himno del Amor y nos centra en lo que es importante y puede llenar el corazón. Ni los extremos del ayuno que hacía Juan el Bautista, ni los milagros de Jesús, son lo realmente importantes, lo que importa es el amor. Y vaya que Juan tenía un amor fuerte como para soportar las adversidades, y vaya que Jesús se inflama de amor para recibir a los pecadores, para manifestarles misericordia, para darles nueva dignidad. Pero si no descubrimos el verdadero amor estaremos siempre discutiendo qué podemos y qué no podemos hacer, criticaremos cada una de las acciones. Descubrir el verdadero amor nos llevara a dar no sólo sentido a cada una de nuestras acciones, sino a nuestra vida misma. Por eso San Pablo lo coloca por encima de todas las virtudes, porque sin amor lo que es generosidad se puede transformar en manipulación o exhibición, lo que es fe, se puede quedar en terquedad, lo que es servicio, se deforma y pierde su sentido. Ya nos describe con mucha precisión las cualidades del amor: comprensivo, servicial, no tiene envidia, comprende todo, disculpa todo, todo lo cree. ¿Cómo es nuestro amor? Si nos acercamos a Jesús y le decimos que nos inflame de su amor, podremos iniciar este camino bello, de entrega y donación que es el amor. -
Santo Evangelio Diario 15 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 15.09.2026 4นาที#15DeSeptiembre ¡Buenos días! Este martes de la XXIV semana del #TiempoOrdinario, compartimos el #EvangelioDeHoy según san Juan 19, 25-27:En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena.Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: ""Mujer, ahí está tu hijo"". Luego dijo al discípulo: ""Ahí está tu madre"". Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.15 SeptiembreNuestra Señora de los DoloresI Corintios 15, 1-11: “Esto es lo que predicamos y lo que ustedes han creído”Salmo 117: “Te damos gracias, Señor, porque eres bueno”San Lucas 2, 33-35: “Y a ti, una espada te atravesará el alma”María del dolor, María del silencio, María de la soledad. “La Madre piadosa estaba junto a la cruz, y lloraba mientras el Hijo pendía”. Dolor de Madre, dolor de amor, dolor de fracaso y desesperación. Y desde entonces, María, sigues, acompañando a tu Hijo en el dolor de todos los hombres, y desde entonces te haces presente en la incomprensión de la miseria y en la tragedia de los fracasos. María, vivimos en un momento de gran confusión y terribles dolores. Hay muchos hogares que lloran la ausencia del hijo que un día desapareció y que nadie sabe dar razón de su paradero. Hay mamás que se desesperan buscando las huellas de un hijo secuestrado. Hay padres que contemplan al hijo en la cruz de la droga y el alcoholismo. Hay niños huérfanos, sin razones para vivir, porque sus padres fueron víctimas “colaterales del crimen…” Hay dolor, resentimiento y angustia. Y Tú, María de la Esperanza, comprendes el dolor de este pueblo y le puedes enseñar que la desesperación es la peor de las elecciones. Tú, mirando en silencio la cruz, añades a esa cruz salvadora, el silencioso sufrimiento de los inocentes. Has tomado contigo la cruz de Jesús, lo has seguido hasta el Calvario con el corazón desgarrado y hoy nos puedes enseñar que más allá de la cruz y de la muerte, de la injusticia y del crimen, está un Padre Misericordioso que ha resucitado a Jesús y que también a nosotros nos ofrece una vida eterna. No quieres que nos crucemos de brazos, tú nunca te quedaste pasiva e indiferente, nos enseñas que hay que descubrir las ausencias del vino del amor, que hay que llevar el servicio y la alegría al que está necesitado, que hay que encontrar a Jesús que hace días que lo perdimos. Pero nunca caes en el pesimismo y la desesperación. Más allá de las cruces y el fracaso nos ofreces la certeza de un Hijo que es triunfo, fortaleza y redención. Eres María de la Resurrección, eres María de la Comunidad, eras María de la Esperanza. Hoy nos acogemos a ti, cúbrenos con tu manto. María, aquí tienes a tus hijos clavados en sus cruces de injusticias, de vicios y de desesperación, condúcenos a la Cruz de tu Hijo para encontrar Resurrección. María de la esperanza a ti confiamos nuestras familias, nuestros jóvenes y nuestros desaparecidos. Madre dolorosa, danos esperanza. -
Santo Evangelio Diario 14 Septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 15.09.2026 4นาที14 Septiembre 1 Corintios 11, 17-26. 33: “Si hay divisiones entre ustedes, entonces ya no se reúnen a celebrar la cena del Señor” Salmo 39: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad” San Lucas 7, 1-10: “Ni en Israel he encontrado una fe tan grande” Frente a un México pesimista y sumido en grave deterioro de valores, muchos cristianos han optado por la indiferencia y se han quedado de brazos cruzados. Las lecturas de este día cuestionan seriamente esta actitud mirando a Cristo como nuestra única esperanza y quien realmente nos puede mostrar el verdadero camino. La fe de un oficial romano, que considera a Jesús capaz de dar salud y vida a su sirviente, nos abre nuevos horizontes a quienes decimos creer en Él, pero acabamos derrumbados frente a las dificultades actuales. Cristo puede actuar y sigue actuando como lo hizo en aquellos tiempos. Pero Cristo pide, exige, la participación de los cristianos. San Pablo en la primera lectura de este día, habla fuertemente a los Corintios porque si bien participan de la Eucaristía no son capaces de superar las divisiones y las discriminaciones en sus asambleas. La Eucaristía y el seguimiento de Jesús nos tienen que llevar a un compromiso serio de reconciliación y transformación de estructuras que discriminan y destruyen la fraternidad. Los Obispos de México nos dicen: “Los cristianos, confiando totalmente en Jesucristo, y sabedores de la responsabilidad que tenemos de cara al futuro de nuestra Nación, debemos disponernos a colaborar, junto a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, en la construcción de una sociedad más justa y solidaria, que nos permita vivir de acuerdo con las exigencias de nuestra dignidad…” Y añaden posteriormente: “Queremos un México que viva reconciliado, alcanzando una mayor armonía e integración en sus distintos componentes sociales y con sus diferentes orientaciones políticas, pero unificado en el bien común y en el respeto de unos y otros” Siguiendo los mismos sentimientos de San Pablo nos exhortan: “No debemos acostumbrarnos nunca a un escenario de desigualdad social y a una pobreza creciente, como si se tratara de un fatalismo insuperable o un determinismo sin salida. El problema de fondo está “en la falta de fraternidad entre los hombres y entre los pueblos”. Que nuestras fiestas patrias tengan un gran sentido cristiano y fraternal. -
Cuando perdonar es una fiesta catequesis Padre Antonio Pavia Domingo XXIV Ordinario 13.09.2026 59นาทีhttps://youtu.be/BZxAqD4CKMM?si=z3w0KdNFKmDTsR9DLectura del santo evangelio según san Mateo 18, 21-35 .- XXIV Domingo del Tiempo OrdinarioPerdón de las OfensasEn aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».Jesús le contesta:«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda.Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:“Págame lo que me debes”.El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”.Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido.Entonces el señor lo llamó y le dijo:“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste ¿no debías tener tú también compasión de un compañero, como yo tuve compasión de ti?”.Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».Reflexión: "Cuando perdonar es una fiesta"Pedro pregunta a Jesús si debe de perdonar hasta siete veces y este le dice que hasta setenta veces siete, es decir, siempre. Esta respuesta solo se entiende desde otras palabras de Jesús como: "De la abundancia del corazón habla la boca." (Lc 6,45) Pedro tenía en su corazón la letra de la ley, que suele ser vencida por el propio ego, obstáculo para perdonar ofensas. Fijémonos en la abundancia del corazón de María al recibir el anuncio del Ángel: "Alégrate llena de gracia, el Señor está contigo" (Lc 1, 28) En la Escritura Gracia y Palabra son sinónimos; bien sabía pues que María estaba llena de la Gracia (Palabra de Dios), que escuchaba con su corazón, más que con su mente, en la sinagoga desde niña. De ahí que el Ángel le dijese a continuación: "El Señor está contigo"Dios abundaba en su corazón por tanta Palabra guardada en él y por eso la Anunciación culminó con el broche de oro de la Fe: "Hágase en mí según su Palabra" Cuando el corazón de Pedro se llenó del Evangelio de la Gracia (Hch 20, 24) ya estuvo en condiciones para perdonar siempre.P. Antonio Pavía -
Santo Evangelio Diario 13 'septiembre XXIV Domingo Ordinario Mons Enrique Diaz Diaz 13.09.2026 9นาทีComo nosotros perdonamos XXIV Domingo Ordinario Sirácide (Eclesiástico) 27, 33-28, 9: “Perdona la ofensa a tu hermano para obtener tú perdón” Salmo 102: “El Señor es compasivo y misericordioso” Romanos 14, 7-9: “En la vida y en la muerte somos del Señor” San Mateo 18, 21-35: Yo te digo que perdones no sólo siete veces, sino hasta setenta veces siete” Si el amor logra hazañas admirables, el odio arrastra a profundidades oscuras. Dos grupos antagónicos se odian a muerte. Las agresiones, los orgullos, el recuento de las ofensas, los ahogan, aunque son conscientes que se están destruyendo no es posible alcanzar ningún consenso. Cada quien en su postura, proyectando peores venganzas, sintiéndose agraviado y nadie con una mínima disposición para pedir o dar el perdón. ¿Reconciliación? En algún momento hasta se dieron la mano, pero todo quedó en palabras y pronto volvieron las agresiones. El corazón del hombre se ciega por los odios y los rencores y no le permite ver la insensatez de las venganzas. Se siente agraviados y no miden sus ofensas. En momentos se dicen palabras que sonarían a perdón, pero dichas con sarcasmo e ironía, producen los efectos contrarios. Y así siguen los dos grupos, viviendo en la misma comunidad, pero destruyéndose, mordiéndose, lastimándose aun sin proponérselo. Todo por no otorgar el perdón. Tanto en los tiempos de Jesús como en nuestro tiempo el corazón del ser humano está tentado por el odio y la violencia. Las graves matanzas que estamos sufriendo y que dicen son consecuencias de venganzas entre cárteles rivales, los terribles asesinatos y los horrendos crímenes, no se pueden entender de personas con sentimientos humanos, muchos menos cristianos. Cuando hay odio y rencor el sentimiento de venganza atrapa nuestro corazón, se nubla la razón, se endurecen nuestras entrañas y se cometen los más atroces actos. El odio y el rencor no sólo hacen daño a los otros, sino nos hacemos daño a nosotros mismos. Es como un fruto que se pudre para que otros no lo traguen, pero acaba podrido por dentro. Sólo el perdón auténtico, dado y recibido, será capaz de transformar el mundo. Y no sólo en el plano meramente individual; el odio, la violencia y la venganza como instrumentos para resolver los grandes problemas de la humanidad están presentes también en el corazón del sistema social vigente. Hay pueblos, naciones enteras, que se mueven por sentimientos de odios y revanchas. Quizás la más grande muestra del discípulo de Jesús sea el perdón o, en otras palabras, el amor a los enemigos. Amar a los que nos aman y nos tratan con consideración no tiene ninguna dificultad; pero amar a quien juzgamos que nos ha ofendido, requiere un heroísmo grande y una grandeza de corazón. El perdón es un don, una gracia que procede del amor y la misericordia de Dios. Pero exige abrir el corazón a la conversión, es decir, a obrar con los demás según los criterios de Dios y no los del sistema vigente. Sólo quien se sabe amado por Dios es capaz de amar gratuitamente a los demás, y sólo quien ha experimentado la grandeza del perdón de Dios, será capaz de superar las ofensas y dar de corazón el perdón. Es tratar a los demás como Dios nos ha tratado a nosotros, y muy al revés de lo que nosotros pretendemos cuando somos incapaces de ofrecer siquiera un poquito de lo que hemos recibido. El ejemplo de Jesús es por demás evidente: hemos recibido mil regalos de Dios: la vida, la salud, la familia, el tiempo… y somos malagradecidos ofendiéndolo con nuestros pecados. Recibimos su perdón, solamente porque nos ama. Pero por el contrario, nos sentimos muy indignados cuando un hermano no nos ha ofrecido el saludo, no ha respetado nuestro derecho o nos ha faltado en alguna cuestión. No hay proporción entre el amor que Dios nos otorga y el perdón que debemos ofrecer. -
Santo Evangelio Diario 12 de Septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 13.09.2026 4นาที12 Septiembre Santísimo nombre de María I Corintios 10, 14-22: “Aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos comemos del mismo pan” Salmo 115: “Señor, te ofreceré con gratitud un sacrificio” San Lucas 6, 43-49: “¿Por qué me dicen ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que yo les digo?” Las parábolas que nos presenta Jesús nos parecen tan sencillas y lógicas que no creemos que nadie pueda poner en duda lo que su enseñanza implica. Sin embargo, a la hora de ir a la práctica, ¡hacemos todo lo contrario! Sabemos y hemos experimentado que sólo un árbol bueno puede dar frutos buenos, sin embargo, nosotros nos empeñamos en sembrar discordias, sembrar dudas y esperamos cosechar paz y armonía. Hemos plantado egoísmos e individualismos y queremos cosechar comunidad y fraternidad. Nos hemos ufanado y enorgullecido de construir una nueva humanidad, pero no le hemos puesto cimiento; creímos que dejando hacer a cada quien lo que quisiera podrían estar todos felices; proclamamos que, borrando a Dios del vocabulario y de la vida, se tendría una nueva libertad; permitimos que la globalización sembrara sus principios en el corazón y ahora estamos asustados de las competencias feroces, de empoderamiento de las transnacionales, de lo inhumano de los poderosos. ¡Hemos quitado las bases y ahora el bello edificio se nos desmorona! Jesús nos ofrece una seguridad, no al estilo del mundo que propone confort y seguridad basados en el dinero y en el poder, sino propone la seguridad de seguir y de vivir conforme a su palabra. Es la aventura de seguir su estilo de vida y poner nuestra vida al servicio de los hermanos. Y no acepta que esto sea sólo en palabras bonitas. Ya estamos cansados de palabras y de promesas, lo que quiere Jesús y nos reclama son hechos claros y que se puedan comprobar. No bastan rezos y ritos, se debe hacer lo que el Señor Jesús nos propone. La comparación de la construcción de las dos casas es evidente y bastaría para que nosotros nos comprometiéramos seriamente con Jesús. Su palabra hoy tiene sentido y nos proporciona una brújala que nos orienta en el camino. Es hermoso cuando una persona, una familia o una comunidad, se toman en serio las palabras de Jesús. Todo empieza a cambiar y pronto se ven los frutos. Septiembre es el mes de la Biblia, sería una buena oportunidad para escuchar la palabra, reflexionarla en grupo, hacerla vida y compromiso. De otra forma estaremos construyendo sobre arena. -
Evangelio Diario 11 de Septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 11.09.2026 4นาที11 Septiembre 1Corintios 9, 16-19. 22-27: “Me he hecho todo a todos, para ganar a todos” Salmo 83: “Qué agradable, Señor, es tu morada” San Lucas 6, 39-42: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¡Qué difícil es encontrar un consejero sincero y sabio! Podremos tener muy buenos consultores económicos y fiscales, consejeros de negocios, pero encontrar a alguien en quien confiar nuestra vida, es bastante difícil. Ya decía un escritor que nadie acepta consejos, en cambio todos estamos dispuestos a aceptar dinero, entonces, concluía, es más importante el dinero que los consejos. ¿Y quién se arriesga a dar un consejo? Todavía más difícil, porque tendríamos que ponernos en los zapatos del otro, en sus circunstancias y limitaciones, para poder aconsejar con sabiduría. Pero a lo que con frecuencia estamos dispuestos, es a criticar y a acusar. Lo vemos en nuestra patria: son muchas las acusaciones de partidos y de personajes, y pocas las aportaciones y compromisos. Esto sucede también en los grupos pequeños, en la comunidad y en la familia. Por eso es la invitación de Jesús a buscar primero la armonía y el equilibrio interior antes de buscar dar a otros la paz que nosotros no hemos encontrado. San Pablo en su carta a los Corintios nos manifiesta la forma en que él está predicando el evangelio: “sin estar sujeto a nadie, me he hecho todo a todos para ganarlos a todos”. Se necesita estar muy cercano al otro, participar de sus necesidades y forma de sentir, escuchar, atender para poder entender. No, de ninguna manera se trata de solapar o condescender con el mal. Ser muy claro para denunciar qué está mal, pero no condenar al que se ha equivocado. Ser duros con el pecado, pero no con el pecador. Y sobre todo buscar hacer lo mismo que hace Cristo como nos lo manifiesta a cada momento San Lucas. Siempre está dispuesto a la misericordia, pero también siempre tiene una gran claridad para desenmascarar el pecado y la mentira. ¿Quiénes son ahora nuestros guías y hacia dónde nos están llevando? Tendremos que reflexionar si la sentencia de Jesús condenando a “guías ciegos”, no se hace duramente real en nuestros ambientes. ¿De dónde toman los jóvenes sus modelos? ¿Cuáles son las aspiraciones que van poniendo en su corazón? Son muchas las preguntas y las reflexiones que hoy nos podemos hacer delante de Jesús. Que solamente Él sea nuestro guía y nuestro maestro.https://linktr.ee/jastorm2076 -
Santo Evangelio Diario 10 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 11.09.2026 4นาที10 septiembre San Nicolás Tolentino 1Corintios 8, 1-7. 11-13: “Haciendo daño a la conciencia de sus hermanos, pecan ustedes contra Cristo” Salmo 138: “Señor, no dejes que me pierda” San Lucas 6, 27-38: “Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso” Las fiestas patrias salpican con sus gritos y sus ruidos todos los rincones de nuestra patria, aunque muchos ciudadanos piensan que las situaciones actuales no están para celebraciones y fiestas, sino todo lo contrario. Ciertamente, estas celebraciones tendrán sentido si al conmemorar nuestra historia, miramos nuestra patria desde la fe y nos comprometemos a servir a la nación colaborando a construir un proyecto de vida al estilo de Jesús. Ser cristianos y mexicanos nos compromete a luchar a favor de la promoción humana individual y social con una perspectiva que nos lleve más allá de lo puramente material. Tendremos, todos, que aportar para hacer realidad ese anhelo legítimo de libertad y justicia que hay en todos los corazones. El Evangelio de este día nos ofrece pistas muy oportunas para asumir, todos, nuestra responsabilidad ante los desafíos que el presente nos ofrece y está muy acorde con las prioridades para el desarrollo de la Nación: combate frontal a la pobreza, educación integral y de calidad para todos, y trabajar por la reconciliación, armonía e integración, de los distintos componentes sociales, búsqueda de superación de la violencia y la corrupción. Al igual que Jesús asumimos que la reconciliación debe ser un servicio que los discípulos aporten a nuestra sociedad con su testimonio, respeto, perdón y valoración de los demás. Si Cristo propone el perdón, el amor a los enemigos, nosotros también sabemos que la justicia, la libertad, la pluralidad y la continua construcción del País, solamente se garantiza si dejamos a un lado la violencia que sólo provoca muerte, atraso y destrucción. Nadie tiene derecho a sembrar un estado de miedo y de muerte, mediante actividades ilícitas y delincuenciales poniendo en riesgo todo lo que hemos alcanzado en nuestro camino histórico, como es la libertad y las instituciones democráticas. Hoy, coloquemos nuestra patria delante de Jesús, hagamos nuestra oración y pensemos qué nos pide Jesús que aportemos para la construcción de una patria que asemeje el Reino que Él vino a instaurar. -
Evangelio Diario 9 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 10.09.2026 4นาที9 SeptiembreI Corintios 7, 25-31: “¿Estás casado? No te separes de tu esposa. ¿Eres soltero? No te cases?”Salmo 44: “El rey está prendado de tu belleza”San Lucas 6, 20-26: “Dichosos los pobres - ¡Ay de ustedes los ricos!”Si todo el Evangelio es buena nueva, hay partes centrales que sustentan toda la vida del discípulo. Las Bienaventuranzas forman ese núcleo que hace diferente la propuesta de Jesús. Mientras San Mateo sitúa esta predicación en un monte queriendo elevar el espíritu y presentar a Jesús como un nuevo Moisés, con una ley nueva y diferente; San Lucas la sitúa en un llano para mostrar a Jesús junto al pueblo, muy cerca de las personas. Mientras San Mateo nos recuerda hasta ocho o nueve bienaventuranzas, San Lucas presenta solamente cuatro y unidas a los “ayes” o “malaventuranzas”, que ya el profeta Jeremías nos anunciaba desde el Antiguo Testamento. Mientras San Mateo insiste en un aspecto más espiritual y del corazón con un sentido exhortativo, San Lucas nos hace enfrentarnos a la dura realidad de la pobreza, de la miseria, del dolor y del hambre. Conviene tener muy presente a quienes llama Jesús “felices” y de quienes se lamenta porque podemos estar buscando la felicidad inmediata y olvidarnos de lo que Él valora. Jesús llama “felices y dichosos” a cuatro clases de personas: los pobres, los que pasan hambre, los que lloran y los que son perseguidos por causa de la fe. Y se lamenta y dedica sus “ayes”, que algunos llaman maldiciones, a cuatro clases de personas: los ricos, los que están saciados, los que ríen y los que son adulados por el mundo. ¡Qué diferentes son nuestros valores y conceptos! Es muy distinta la ambición y la motivación del hombre actual, o quizás del hombre de todos los tiempos. Y nosotros ¿dónde estamos? ¿Dónde ponemos nuestra felicidad? Jesús desestabiliza la escala de valores que predomina en la sociedad. Las bienaventuranzas expresan un radical cambio en los valores que la presencia del Reino pide. Es más, son signo de la presencia de ese Reino: proclaman la llegada de las promesas mesiánicas. Quien dice sí a Jesús encuentra el gozo de sentirse amado por Dios y se hace participante de la historia de la salvación juntamente con los profetas y con el mismo Jesús. Alguien me ha preguntado cómo puede ser feliz una persona siendo pobre. Es difícil responder con teorías. Yo los invito a contemplar a Jesús. Yo creo que Jesús es inmensamente feliz y sin embargo es pobre. Las bienaventuranzas que proclama están íntimamente unidas a su persona y son la manifestación de que se puede ser realmente feliz. ¿Tú eres feliz? ¿Qué te falta para ser feliz? ¿Qué te dice Jesús? -
Santo Evangelio Diario 8 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 09.09.2026 4นาที8 Septiembre Natividad de la Virgen María Romanos 8, 28-30: “A quienes Dios conoce de antemano, los predestina” Salmo 12: “Me llenaré de alegría en el Señor” San Mateo 1, 18-23: “La virgen concebirá y dará a luz un hijo” Hoy celebramos una fiesta llena de sentido para el pueblo cristiano: el Nacimiento de la Virgen María. No es que sepamos con certeza cuándo nació, pero las personas sencillas quieren, por una parte, reconocer y celebrar a María en su “cumpleaños”, pero por otra reconocer el camino de salvación que ha seguido Jesús. El Dios Trascendente y Todopoderoso se hace historia concreta en la carne de María. Por eso hoy no encontramos el texto bíblico del nacimiento de María, que no existe, sino el texto del nacimiento de su hijo Jesús, que nos da la posibilidad de entrar en un contacto cercano con este Emmanuel, Dios con nosotros. A través del seno de María ha tomado carne para acompañar a la humanidad en su búsqueda de salvación. Al recordar el nacimiento de María, recordamos que Dios la ha escogido para ser la Madre de Dios y es el inicio y como preludio de la llegada del Salvador. En María, madre de Dios y madre nuestra, encontramos cómo Dios Padre va preparando la venida del Salvador al mundo. Al alabar a María y contemplar el camino de salvación, el verdadero cristiano no se puede quedar de brazos cruzados esperando que llegue la salvación. La misma forma de actuar de María que escucha la palabra, que la cree con todo su corazón, que la guarda y la hace fecunda, que la transforma en servicio pronto, que acompaña a Cristo hasta la cruz, que alienta en la esperanza a la Iglesia naciente, es una señal para cada uno de nosotros que nos ayuda a mirar cómo debemos hacer nuestro camino y cómo debemos también nosotros aportar nuestro esfuerzo para construir en este mundo el Reino de Dios. El Reino ya está aquí, pero para hacerse realidad se requiere la acción de los discípulos del Señor. ¿Cómo estoy yo en este día y en este lugar participando en la construcción del Reino de Dios? ¿Qué signos y señales descubro en medio de mi mundo de que Dios se hace presente en nuestra historia? ¿Cómo puedo yo imitar a María para aportar al plan de salvación? Que María con su intercesión y su ejemplo nos acompañe y ayude en la búsqueda del Señor. -
Santo Evangelio Diario 7 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 07.09.2026 4นาทีEvangelio Diario 7 Septiembre1Corintios 5, 1-8: “Tiren la vieja levadura, pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado”Salmo 5: “Condúceme, Señor, por tu camino santo”San Lucas 6, 6-11: “Estaban acechando a Jesús para ver si curaba en sábado”Es sorprendente la capacidad del hombre para aprender aún en su edad más avanzada. Por desgracia a veces, a veces tomamos la actitud del sabelotodo y perdemos grandes oportunidades de aprender cosas nuevas. Hoy encontramos a Jesús que visita la sinagoga y se pone a enseñar. Es la actitud del maestro que comparte y ayuda a los discípulos a encontrar el camino. Nosotros también este día nos podemos acercar a Jesús no con actitud acechante, sino con actitud de escucha y de quien confiadamente se deja guiar en su aprendizaje. Lo que hoy enseña Jesús no son cosas superficiales, busca darnos a conocer qué es lo bueno y qué es lo malo, qué cosas salvan y qué cosas destruyen. Ante los escribas y fariseos que aducen una ley que fue creada para dar vida, Jesús les muestra que las leyes también pueden convertirse en ataduras y destruir a las personas cuando no se entiende su espíritu. También esta enseñanza es para cada uno de nosotros: lo básico en nuestra vida es descubrir qué es bueno y qué es malo. Ésa es la verdadera sabiduría a la que debemos aspirar. Una mano paralizada y un hombre enfermo son las señales que Jesús utiliza para darnos a conocer lo más profundo de su enseñanza: el bien y el mal brotan del corazón del hombre y van directamente en beneficio o perjuicio de sus hermanos. No nos quedemos nosotros hoy con las manos entumecidas para hacer el bien, escuchemos la Palabra de Jesús que viene a darnos vida. Pero también aprendamos nosotros la enseñanza de Jesús, acerquémonos no en actitud de acechanza ni con malas intenciones, abramos nuestro corazón que la Palabra de Dios siempre será para enseñarnos a caminar rectamente por el camino de la vida. Como discípulos escuchemos atentamente ¿Qué nos quiere decir hoy Jesús con sus palabras y con sus acciones? ¿Damos nosotros más importancia a las leyes y costumbres que a la dignidad y necesidades de las personas? -
La Corrección Fraterna Evangelio de Mateo. 18, 15-20 Padre Antonio Pavia voz Don Rafael salazar A. 06.09.2026 36นาทีhttps://youtu.be/zgFDnlOJnnU?is=L_EtINmnKtP5Qc75Para este Evangelio, la Comunidad no dispone de una catequesis declamada por el padre Antonio. Así que hemos rescatado una catequesis escrita en su día por él.En voz de Don Rafael Salazar de A.ComunidadMariaMadreApostoles.comEn un mundo que cancela y señala, Jesús nos enseña el camino de la caridad, la discreción y el perdón para restaurar nuestras relaciones comunitarias y familiares. Este contenido de audio. tiene fines de evangelización y está inspirado en la obra homónima del recordado P. Antonio Pavía, Misionero Comboniano (Quito, Ecuador).#Catequesis #EvangelioDeHoy #SanMateo #ReflexionCristiana #EvangelizaciónLa corrección fraterna y la oración en comunidad son los dos pilares que Jesús nos presenta en este pasaje del Evangelio de San Mateo 18,15-20El proceso de la corrección fraterna (vv. 15-17): Jesús establece un camino pedagógico que va desde lo privado hacia lo comunitario. El objetivo nunca es humillar, sino "ganar al hermano". Se empieza a solas, luego con testigos y, finalmente, con la comunidad. Si aun así no escucha, se le trata como al gentil o publicano, es decir, como alguien que necesita ser evangelizado de nuevo con amor.La autoridad de la comunidad (v. 18): El poder de "atar y desatar" refleja la responsabilidad de la Iglesia para perdonar, reconciliar y guiar las decisiones morales bajo la guía del Espíritu Santo. a fuerza de la oración en común (vv. 19-20):La comunión sincera atrae la presencia de Jesús. Él promete estar presente donde dos o tres se reúnan en su nombre, garantizando que el Padre escucha la oración en unidad. El perfume de la misericordia (Comentario): La reflexión añade un matiz crucial: la ley impone castigos, pero Dios busca la restauración. Corregir no es "dar lecciones" ni buscar tener la razón, sino levantar al hermano con la ternura del Buen Pastor. -
Santo Evangelio Domingo XXIII del tiempo ordinario 6 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz 06.09.2026 9นาทีDomingo Ordinario Ezequiel 33, 7-9: “Te he constituido centinela para la casa de Israel” Salmo 94: “Señor, que no seamos sordos a tu voz” Romanos 13, 8-10: “Cumplir perfectamente la ley, consiste en amar” San Mateo 18, 15-20: “Si tu hermano te escucha, lo habrás salvado” La indiferencia, la irresponsabilidad y la apatía frente a los problemas sociales destruyen las comunidades. Frente a una sociedad como la nuestra que manifiesta tan graves señas de deterioro, suenan actuales y urgentes las palabras dirigidas a Ezequiel: “Te he constituido centinela de la casa de Israel”, que unidas a las palabras de Jesús respecto a la corrección fraterna nos dan pistas muy valiosas para el momento presente. No parece que a Ezequiel se le confíe el cargo de policía como lo entendemos nosotros: un guardián que cuida el orden y que debe corregir y detener a quienes lo perturban. Me parece que tiene un sentido mucho más profundo como el del hermano preocupado por el hermano y quizás la imagen de un faro, unida a del centinela, nos ayude a entenderlo. No constituye el Señor un guardián que vaya detrás de sus hermanos juzgando sus acciones y haciendoles la vida imposible. Esas funciones con frecuencia las adoptamos nosotros y somos capaces de juzgar hasta lo que no sucede y de condenar a los demás sin conocer sus verdaderas intenciones. El centinela, igual que un faro, tiene la obligación de gritar, de alertar, de hacer sonar su sirena, y no podrá estar tranquilo hasta que despierte la conciencia del otro. Un barco que se estrella contra los acantilados es el peor fracaso del faro. El hermano que se destruye o destruye la comunidad no solamente es culpa suya, también es responsabilidad nuestra. Es muy clara nuestra misión: no podemos actuar por el otro, no podemos hacer las tareas del hermano, pero sí tenemos que despertar la conciencia, acompañarlo y apoyarlo. No puedo hacer la tarea del otro, pero sí puedo despertar su responsabilidad. Cuando es más densa la oscuridad y cuando arrecia más la tormenta, entonces aparecen con mayor claridad y son más valiosas las luces del faro. No puede el faro suprimir la oscuridad ni la tormenta, pero puede manifestar los peligros y mostrar un camino seguro. Hay quienes cuando llega la tormenta reniegan, despotrican e insultan. Le echan la culpa a los otros. El faro simplemente ilumina, llama y conduce. Abre caminos para el que se sentía perdido, renueva la esperanza del que ya no tenía ganas de luchar. El centinela no manifiesta únicamente las cosas negativas, no es un juez que esté al acecho para condenar. El centinela se goza y se alegra al descubrir y señalar las cosas buenas y al hacer resaltar su presencia. Tendrá que ayudar a descubrir los pequeños gérmenes de verdad, los indicios de justicia y las luchas nobles por la paz. Tendrá que despertar esperanza y alentar los esfuerzos sinceros por el bienestar de la comunidad. Es cierto que la convivencia en la familia, en la comunidad o en la sociedad, sea del tipo que sea, se ve deteriorada constantemente por múltiples factores que rompen y condicionan las relaciones entre compañeros, familiares y amigos. Pero el centinela no está para condenar, sino para prevenir, para corregir y para dar nuevos caminos y nuevas opciones. Nadie puede decir que a él no se le confió esta misión. Es cierto que dentro de la Iglesia y de la sociedad
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