Un Minuto Con Dios

Un Minuto Con Dios

Dr. Rolando D. Aguirre
Ülke Amerika Birleşik Devletleri
Dil ES
Bölüm 500
Son 17.09.2026

Un Minuto Con Dios is a Spanish-language podcast that offers brief spiritual reflections and devotional messages. Each episode aims to provide a minute of inspiration and connection with God. The podcast is hosted by Dr. Rolando D. Aguirre, who shares his insights on faith and everyday life. Listeners can expect short, uplifting content designed to fit into a busy schedule.

Bölümler

  • 091726-La noticia no había llegado 17.09.2026 1dk
    El 15 de septiembre de 1821, Centroamérica entera quedó libre de España. Pero en Costa Rica nadie lo sabía todavía. La provincia siguió funcionando exactamente igual —las mismas autoridades, la misma rutina colonial— porque la noticia viajaba desde Guatemala en el lomo de una mula, y el camino era largo. El mensaje llegó a Cartago hasta el 13 de octubre. Solo entonces los costarricenses se enteraron de que, técnicamente, llevaban casi un mes siendo libres sin haberlo sabido ni vivido como tal. Todavía tardarían dos semanas más en reunirse y firmar su propia acta de adhesión, el 29 de octubre. Algo parecido le ocurre a muchos creyentes con la libertad que Cristo ya ganó en la cruz. El perdón quedó firmado hace dos mil años; la culpa dejó de tener autoridad legal sobre quien está en Cristo. Y sin embargo, hay quienes siguen viviendo bajo el mismo peso de siempre, rindiendo cuentas a un imperio que ya no gobierna, simplemente porque la noticia nunca terminó de llegarles del todo. La libertad firmada en la cruz no cambia nada en una vida hasta que esa vida se entera de que ya es libre. La Biblia dice en 2 Corintios 3:17: "Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad". (RV1960).
  • 091626-Un grito, un pueblo 16.09.2026 1dk
    Antes del amanecer del 16 de septiembre de 1810, el cura Miguel Hidalgo hizo sonar las campanas de su iglesia en Dolores. No convocaba a misa; convocaba a levantarse contra un gobierno que llevaba trescientos años gobernando desde el otro lado del océano. No tenía ejército ni garantía de que alguien respondería. Respondieron miles, con machetes y palos, con lo que tuvieran a la mano, porque ese grito de madrugada tocó una fibra que llevaba generaciones esperando ser tocada. Hidalgo no vivió para ver el final de la guerra que desató esa noche; fue capturado y fusilado meses después. Pero el grito ya había hecho su trabajo: no se puede desdecir a un pueblo que decidió despertar. Hay llamados de Dios que funcionan igual: sin garantías, sin un plan detallado de cómo terminará todo. A veces solo hay una campana sonando en la oscuridad y una decisión que tomar: quedarse dormido o salir a ver qué pasa. Isaías profetizó a alguien enviado a proclamar libertad a cautivos que todavía no sabían que venía en camino. Este es buen día para preguntarte qué campana suena en tu vida ahora mismo, y si estás dispuesto a levantarte cuando suena. La Biblia dice en Isaías 61:1: "A publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel". (RV1960).
  • 091526-Firmado de noche 15.09.2026 1dk
    La noche del 15 de septiembre de 1821, un grupo de autoridades y vecinos notables se reunió en el Palacio Nacional de Guatemala. Afuera, la gente ya se agolpaba pidiendo una decisión. Adentro, entre discusiones y desacuerdos, redactaron un documento de apenas unos párrafos que declaraba la separación definitiva de la corona española para las provincias de Centroamérica. No fue una guerra ni un ejército libertador entrando triunfante. Fue una decisión tomada de noche, entre hombres que sabían que ese papel cambiaría el destino de generaciones enteras de guatemaltecos, salvadoreños, hondureños, nicaragüenses y costarricenses. La libertad, esa vez, llegó por acta antes que por batalla. Hay libertades que Dios también concede así: no con un milagro estruendoso, sino con una decisión tomada en lo oculto, casi sin testigos, que sin embargo termina liberando a quien la toma y a quienes vienen después de él. El perdón que decides dar hoy, la cadena que decides romper esta noche, puede parecer un gesto pequeño y privado. No lo es. Doscientos años después, esa firma de una noche sigue definiendo la identidad de cinco países. Nunca subestimes lo que Dios puede hacer con una decisión tomada en lo secreto. La Biblia dice en Juan 8:36: "Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres". (RV1960).
  • 091426-Libertad declarada 14.09.2026 1dk
    Cada pueblo se libera a su manera. Unos con un acta firmada de madrugada; otros, con años de resistencia; otros, con una frase gritada desde un púlpito. En todos los casos hay un momento anterior a la libertad misma: cuando alguien decide que ya no puede seguir viviendo como hasta entonces. Esta semana, varios países de América Latina recuerdan el día en que dejaron de pertenecerle a otro. No fue un proceso limpio ni instantáneo; costó vidas y años, y en algunos casos la libertad declarada tardó todavía más en volverse libertad vivida. Pero hubo una fecha, un acta, un grito que marcó el antes y el después. La libertad que Cristo ofrece sigue ese patrón. No es automática solo porque se proclamó en una cruz; hay que apropiársela, sostenerla, negarse a volver a las cadenas viejas aunque a veces parezcan más cómodas que la libertad recién estrenada. Pablo se lo advirtió a los gálatas: estad, pues, firmes. Hoy, mientras varias naciones celebran su independencia, toca preguntarte si vives como alguien libre, o como alguien que solo tiene el papel que lo certifica. La Biblia dice en Gálatas 5:1: "Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud". (RV1960).
  • 091326-Manos de abuelo 13.09.2026 1dk
    Jacob, ya anciano y casi ciego, pidió que le acercaran a sus dos nietos, Efraín y Manasés. José los llevó pensando que sabía cómo debía darse la bendición: el mayor con la mano derecha, el menor con la izquierda, como marcaba la costumbre. Pero Jacob cruzó los brazos a propósito y puso su mano derecha sobre la cabeza del más joven. José intentó corregirlo, convencido de que su padre se había equivocado por la edad. No se había equivocado. Sabía exactamente lo que hacía, aunque no pudiera explicarlo del todo. A veces los años no le quitan claridad a una persona mayor; se la dan, aunque ya no la exprese como los más jóvenes esperan. Este día del Abuelo, conviene recordar que las personas mayores no siempre bendicen con discursos. Bendicen con las manos puestas donde nadie más pensaba ponerlas, con una intuición formada por décadas de haber visto a Dios actuar de maneras que los más jóvenes aún no distinguen. Si tienes un abuelo o una abuela con vida, no subestimes lo que ya sabe, aunque sus palabras lleguen más despacio que antes. La Biblia dice en Proverbios 17:6: "Corona de los viejos son los nietos, y la honra de los hijos, sus padres". (RV1960).
  • 091226-Después del derrumbe 12.09.2026 1dk
    Donde antes se alzaban dos torres, hoy hay un memorial: dos piscinas del tamaño exacto de los edificios caídos, con el agua cayendo hacia el centro sin llenarse jamás del todo. Alrededor, una torre nueva se levanta más alta que las anteriores. Tomó trece años reconstruir lo que el fuego destruyó en una mañana. Hay pérdidas que no se resuelven rápido. La ciudad que vio caer las torres tardó más de una década en decidir qué construir en su lugar, cómo honrar lo perdido sin fingir que no pasó nada. No hubo un plan perfecto desde el primer día, sino años de duelo colectivo antes de que algo nuevo pudiera levantarse con sentido. Dios trabaja parecido en el corazón de una persona. No apura el duelo, ni exige que el dolor se vuelva fortaleza de inmediato. David, que conoció más de un derrumbe en su propia vida, escribió que Dios está cerca precisamente de los quebrantados, no lejos de ellos esperando a que se recompongan solos. Si todavía cargas un derrumbe reciente, no te apresures a reconstruir antes de tiempo. Dios ya está trabajando en los cimientos, aunque el terreno todavía se vea como escombro. La Biblia dice en Salmos 34:18: "Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu". (RV1960).
  • 091126-El pañuelo rojo 11.09.2026 1dk
    Welles Crowther trabajaba en el piso 104 de la Torre Sur cuando el segundo avión impactó, la mañana del 11 de septiembre de 2001. Tenía formación como bombero voluntario, aunque ese día vestía traje de oficina. Cuando el humo cubrió el piso 78, apareció entre los escombros con el rostro cubierto por un pañuelo rojo y guio a un grupo de sobrevivientes hasta una escalera que nadie más había encontrado. Los bajó. Y volvió a subir, al menos tres veces, por un edificio que ya se desmoronaba por dentro, hasta que la torre colapsó con él adentro. Durante meses nadie supo su nombre; solo se hablaba del "hombre del pañuelo rojo". Su madre lo identificó casi un año después, al leer un testimonio con ese detalle. Nadie le pidió que volviera a subir; pudo salir con el primer grupo y nadie lo habría culpado. Pero algo en él —quizás el mismo instinto que lo hizo bombero desde niño— no le permitió irse mientras hubiera alguien más adentro. El Señor Jesús dijo que no hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Crowther nunca conoció a la mayoría de quienes salvó. La Biblia dice en Juan 15:13: "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos". (RV1960).
  • 091026-Sin testamento 10.09.2026 1dk
    Hay cosas que un abuelo deja sin escribir un solo documento. No aparecen en ningún testamento porque no son propiedades ni cuentas bancarias: la manera de orar antes de comer, una frase repetida tantas veces que ya es de familia, el modo particular de recibir una mala noticia sin desesperarse. Nadie firma nada, y sin embargo se hereda igual, casi sin notarse. El salmista, ya entrado en años, no pedía a Dios más fuerza para sí, sino tiempo suficiente para anunciar Su poder a la generación siguiente. Sabía que la vejez no era el final de su utilidad, sino quizá su etapa más importante: la de transmitir lo aprendido a punta de años vividos. En una cultura que a veces aparta a los mayores por considerarlos ya no productivos, algo se pierde con esa distancia, aunque cueste nombrarlo. Los abuelos no siempre enseñan con discursos; enseñan con la forma en que envejecen, con lo que sostienen aun cuando el cuerpo ya no acompaña como antes. ¿Qué heredaste tú sin que nadie te lo explicara? Y más importante: ¿qué estás dejando tú, sin darte cuenta, en quienes te observan? La Biblia dice en Salmos 71:18: "Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, hasta que anuncie tu poder a la posteridad". (RV1960).
  • 090926-Voz Propia 09.09.2026 1dk
    En 1903, una joven maestra llamada Jovita Idár llegó a un pequeño pueblo del sur de Texas para dar clases a niños México-americanos. Encontró un salón sin materiales suficientes, sin libros, con menos recursos que las escuelas cercanas destinadas a otros estudiantes. Renunció al poco tiempo, no por falta de vocación, sino porque no soportaba enseñar sin poder ofrecer lo necesario. En vez de resignarse, tomó la pluma. Se unió al periódico de su familia en Laredo y, durante años, escribió sobre la desigualdad educativa, la violencia y la dignidad de su comunidad, en un tiempo en que pocas mujeres firmaban artículos con su propio nombre. No buscaba fama; buscaba que su gente dejara de ser invisible en la prensa que hablaba de ellos sin escucharlos. La dignidad, muchas veces, no se recibe: se defiende con lo que uno tiene a la mano, sea una pluma, una voz o un puesto de maestra que nadie más quiso ocupar. Dios no necesita que grites para que Él te escuche, pero sí honra a quien se atreve a hablar por los que no pueden hacerlo. La Biblia dice en Proverbios 31:8: "Abre tu boca por el mudo, en el juicio de todos los desvalidos". (RV1960).
  • 090826-Leer para vivir 08.09.2026 1dk
    Hoy se conmemora el Día Internacional de la Alfabetización. Suena a un tema lejano, casi técnico, hasta que se recuerda lo que realmente significa: hay personas para quienes la Biblia sigue siendo un libro cerrado, no porque no la busquen, sino porque nunca aprendieron a leerla. Saber leer no es un detalle menor de la fe; es la puerta de entrada a ella. El Señor Jesús constantemente remitía a las personas a lo que estaba escrito: "¿No habéis leído...?" era una de Sus preguntas más frecuentes. Daba por hecho que Sus oyentes podían acudir directamente al texto, no solo escuchar lo que otros les contaban sobre él. Ese acceso directo a la Palabra ha sido, a lo largo de la historia, una de las formas menos visibles en que Dios transforma una vida. Quizá hoy no falte tanto quien te explique la Biblia, sino tiempo real invertido en leerla tú mismo, sin intermediarios, despacio. La fe que se sostiene mejor no es la que se recibe de segunda mano, sino la que se alimenta de un contacto propio y constante con la Escritura. Abre hoy la Biblia sin apuro. Ese simple acto sigue cambiando vidas enteras. La Biblia dice en Salmos 119:105: "Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino". (RV1960).
  • 090726-Sed de leer 07.09.2026 1dk
    A los tres años, una niña llamada Juana Inés siguió a su hermana mayor hasta la escuela y le rogó a la maestra que le enseñara a leer. No tenía edad para eso, pero insistió tanto que la dejaron quedarse. Años después, en la biblioteca de su abuelo, en la Nueva España del siglo diecisiete, devoraba cuanto libro encontraba, sin que nadie tuviera que empujarla. Esa niña se convertiría en Sor Juana Inés de la Cruz, autodidacta casi por completo, una de las mentes más lúcidas de su tiempo, capaz de escribir con soltura sobre teología, filosofía o poesía. Nadie le regaló ese conocimiento; ella lo persiguió, libro tras libro, con una disciplina poco común en una época que no esperaba eso de una mujer. El hambre por conocer la verdad no siempre viene de afuera; a veces hay que cultivarla uno mismo, con la misma insistencia con que esa niña pedía que le enseñaran las letras. Pocas veces perseguimos la Palabra con esa misma sed de niña. Pero la sabiduría no se le impone a nadie: se le entrega a quien de verdad la busca. La Biblia dice en Proverbios 2:4-5: "Si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová". (RV1960).
  • 090626-Su propio idioma 06.09.2026 1dk
    En 1917, un joven llamado William Cameron Townsend llegó a Guatemala con una misión sencilla: vender Biblias en español entre los pueblos del interior. Pronto descubrió algo que cambiaría el rumbo de su vida entera. El pueblo cakchiquel, con quien convivía, no hablaba español; tenía su propio idioma, sin una sola página de la Escritura traducida a él. Uno de ellos le preguntó, sin rodeos, por qué su Dios no había aprendido su lengua. Townsend dejó de vender libros que nadie podía leer y se dedicó, durante más de una década, a aprender el cakchiquel, crear su alfabeto y traducir el Nuevo Testamento palabra por palabra. Ese trabajo silencioso, hecho en una aldea que el mundo no conocía, terminó dando origen a una organización que hoy ha ayudado a traducir la Biblia a cientos de idiomas alrededor del planeta. Es fácil dar por sentado tener la Palabra en el propio idioma. Alguien, en algún momento, tuvo que aprenderlo primero para que tú pudieras leerla sin esfuerzo. La fe no llega en abstracto; llega en una lengua concreta, a través de alguien dispuesto a aprenderla. La Biblia dice en 1 Corintios 14:9: "Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que se dice?". (RV1960).
  • 090526-Orar sin pedir 05.09.2026 1dk
    En 1836, George Müller abrió en su propia casa de Bristol un lugar para treinta niños huérfanos. No tenía fondos, ni un plan de financiamiento, ni una lista de donantes. Tenía una convicción que nunca pediría dinero a ninguna persona, solo se lo pediría a Dios en oración. Con los años, esa casa se convirtió en cinco grandes orfanatos que llegaron a cuidar a más de diez mil niños y jamás faltó una comida. Hubo mañanas en que la despensa estaba vacía y los niños ya sentados a la mesa. Müller oraba, agradecía por adelantado y la provisión llegaba antes de que el hambre se convirtiera en necesidad real. No fue una sola vez. Fue, según sus propios diarios, la norma por décadas enteras. Su historia incomoda porque contradice el instinto de resolverlo todo por cuenta propia, de asegurar cada detalle antes de confiar. Müller no despreciaba el trabajo ni la planificación; simplemente rehusaba poner su confianza última en ellos. La ponía en Aquel que alimenta a los pájaros del cielo. Por lo tanto, ¿hay algo que llevas meses tratando de resolver solo, a fuerza de gestión y control? Quizá hoy sea un buen día para orar antes de pedir. La Biblia dice en Salmos 68:5: "Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios en su santa morada". (RV1960).
  • 090426-La elección de Rut 04.09.2026 1dk
    Nadie hubiera culpado a Rut por regresar a su tierra. Había perdido a su esposo, no tenía hijos y su suegra Noemí, viuda también, le insistió en que volviera con los suyos, a un pueblo con otro dios y otras costumbres, donde al menos podría rehacer su vida. No era la opción razonable. Sin embargo, Rut escogió algo distinto al decir: “Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios”. Esa decisión no vino de la sangre, ni de la costumbre. Rut no nació dentro del pueblo de Israel ni de la fe de Noemí; los adoptó por elección, cuando nadie la habría juzgado por marcharse. Esa elección terminó ubicándola, sin que ella lo supiera, en la genealogía del rey David y, más adelante, en la del Señor Jesús. Es así como la herencia espiritual no siempre llega por nacimiento. A veces llega porque alguien, en medio de la pérdida, decide aferrarse a lo que vio sostener a otra persona. Quizás tú tampoco naciste en una familia de fe, y aun así hoy puedes elegir lo que Rut eligió: que ese Dios que sostuvo a otros sea también el tuyo. La Biblia dice en Rut 1:16: "Porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios mi Dios". (RV1960).
  • 090326-Sombra futura 03.09.2026 1dk
    En el año 1883, un joven arquitecto llamado Antoni Gaudí asumió la construcción de un templo apenas comenzado en Barcelona conocido como la Sagrada Familia. Cuando le preguntaban por qué avanzaba tan despacio, respondía siempre lo mismo: "Mi cliente no tiene prisa". No hablaba del promotor de la obra, sino de Dios. Desde el principio, Gaudí sabía que jamás vería terminado lo que estaba construyendo. Finalmente murió en el año 1926, atropellado por un tranvía, habiendo visto completa apenas una fachada. Durante el siglo siguiente, arquitectos que él nunca conoció continuaron el plano piedra sobre piedra, guiados por los bocetos que él dejó. Apenas este año, cien después de su muerte, se terminó la torre central que corona el templo entero. Gaudí no vivió para ver su obra más grande y aun así trabajó con la misma minuciosidad como si fuera a inaugurarla al día siguiente. Esa es la siembra que Dios honra, la que se entrega por completo a un fruto que otra generación recogerá. El apóstol Pablo lo dijo de otra forma: unos plantan, otros riegan y es Dios quien da el crecimiento. Ninguna siembra fiel se pierde, aunque el sembrador nunca vea la cosecha entera. La Biblia dice en Salmos 78:4-6: “No las encubriremos a sus hijos, contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová... para que lo sepa la generación venidera”. (RV1960).
  • 090226-Fe heredada 02.09.2026 1dk
    Timoteo no llegó a la fe por su cuenta. Pablo se lo recuerda con una frase breve, pero cargada de peso al decirle: la fe que hay en ti habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice. No hay milagro registrado, ni sermón famoso. Solo dos mujeres que, generación tras generación, sostuvieron algo que después le pertenecería a él. Así funciona casi siempre la herencia espiritual. No por decreto, sino por costumbre, por una Biblia leída en voz alta, por una oración repetida tantas veces que termina habitando también en quien la escucha. Muchos creemos hoy no porque investigamos la fe desde cero, sino porque alguien, antes, decidió no soltarla. Algo se está sembrando ahora mismo en los que vienen detrás, aunque todavía no se note. Es decir, en un hijo, un sobrino, un nieto los cuales no necesitan un discurso perfecto sobre Dios; necesitan ver una fe sostenida en lo cotidiano y sin adornos. Eso es lo único que de verdad se hereda. Por lo tanto, da gracias hoy por quien te entregó su fe sin saber cuánto duraría en ti y pregúntate a quién se la estás entregando tú. La Biblia dice en 2 Timoteo 1:5: "Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice". (RV1960).
  • 090126-Raíces primero 01.09.2026 1dk
    El baobab africano puede vivir más de mil años en algunas de las tierras más secas del planeta. Cuando llega la sequía y no cae una gota en meses, el árbol no muere, porque sus raíces almacenaron el agua de las lluvias anteriores y ahora la liberan poco a poco, tronco adentro, hasta que el cielo vuelve a abrirse. Nada de lo que lo sostiene ocurre a la vista. Septiembre suele llegar cargado de comienzos: de escuela, de rutinas, de propósitos que se renuevan con el cambio de estación. Antes de pensar en lo que se construirá hacia arriba este mes, conviene preguntarnos de qué raíz estamos sosteniéndonos. El Señor Jesús no exigió a Sus discípulos un fruto inmediato. Primero los arraigó en Su presencia, en Su Palabra, en una relación sostenida día tras día. Sin esa raíz, lo demás es fachada. Este mes hablará de herencia, de identidad, de lo que se recibe de quienes vinieron antes. Pero todo empieza en una pregunta sencilla: ¿de qué agua vives hoy? Si la raíz está firme en Cristo, ninguna sequía tiene la última palabra. La Biblia dice en Colosenses 2:6-7: “Andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe”. (RV1960).
  • 083126-El ojo de la tormenta 31.08.2026 1dk
    En el centro exacto de todo huracán existe una región conocida como el ojo, donde los vientos se calman por completo y el cielo puede incluso despejarse, mientras a su alrededor continúan girando las bandas más violentas de la tormenta. Los pilotos que estudian huracanes describen ese lugar como una calma casi inexplicable en medio del caos total. La presencia de Dios funciona como ese centro inmóvil en medio de la tempestad más intensa. El Señor Jesús ofreció Su paz precisamente en contextos de mayor turbulencia, una paz que no depende de que el viento exterior se detenga, sino de permanecer cerca del centro donde Él habita. Al cerrar este mes, permite que Dios sea tu centro estable, sin importar cuántas bandas de tormenta sigan girando alrededor de tu vida en este momento. Firmes en la tormenta, porque Dios es el centro que no se mueve. La Biblia dice en Salmos 91:1-2: "El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré". (RV1960).
  • 083026-Sobrevivientes en aguas profundas 30.08.2026 1dk
    En 1945, tras el hundimiento del USS Indianapolis en el océano Pacífico, cientos de tripulantes sobrevivieron varios días a la deriva en aguas infestadas de tiburones, sosteniéndose mutuamente hasta que finalmente fueron localizados por casualidad. Muchos atribuyeron su supervivencia a mantenerse unidos en lugar de dispersarse por el pánico. Las aguas profundas de la vida rara vez se atraviesan en completa soledad si se elige permanecer cerca de otros creyentes. El Señor Jesús prometió estar presente donde dos o tres se reúnen en Su nombre, ofreciendo una presencia constante incluso en las circunstancias más desesperadas y prolongadas. Quizá te sientes a la deriva en aguas que parecen no tener fin visible desde donde estás. Mantente cerca de quienes también confían en Dios; la supervivencia rara vez depende de nadar más rápido que los demás, sino de no soltarse jamás de la compañía correcta. En las aguas profundas, mantente cerca de los tuyos. La Biblia dice en Juan 16:33: "Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo". (RV1960).
  • 082926-Lo que la tormenta no pudo quitar 29.08.2026 1dk
    Louis Zamperini, atleta olímpico convertido en soldado durante la Segunda Guerra Mundial, sobrevivió cuarenta y siete días a la deriva en el océano Pacífico tras el hundimiento de su avión, enfrentando tormentas, tiburones y hambre extrema. Sobrevivió la balsa, pero años después reconoció que la verdadera sanidad llegó al aprender a perdonar a sus captores. Hay tormentas que amenazan con quitarlo todo, pero no pueden arrebatar aquello que Dios sostiene en el interior de una persona. El Señor Jesús calmó una tormenta literal con una sola palabra, mostrando autoridad sobre las circunstancias externas y también sobre el temor interno de Sus discípulos. Tal vez una temporada difícil te quitó mucho más de lo que estabas dispuesto a perder, pero considera con honestidad qué permanece intacto a pesar de todo lo demás. Ese remanente firme suele ser exactamente lo que Dios usa para restaurar el resto de tu vida. Lo esencial permanece aunque la tormenta arrebate lo demás. La Biblia dice en Marcos 6:50: "Pues todos le veían, y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo: Tened ánimo; yo soy, no temáis". (RV1960).

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